Género y altas capacidades: Un traje invisible hecho a medida

  • Por María Sánchez Dauder
  • Opinión

María Sánchez Dauder

Diplomada en magisterio de Primaria y Lenguas extranjeras.  Licenciada en Lingüística General y Experta Universitaria en Inteligencias Superiores. Escritora de libros de cuentos para niños y adolescentes con altas capacidades

¿Viven y sienten igual los niños que las niñas con altas capacidades? ¿Llevan las altas capacidades igual los niños y las niñas? ¿Tienen las mismas características? ¿Muestran su sabiduría y comparten sus inquietudes con su entorno? ¿Descubren sus conocimientos en la escuela? En este artículo se dará respuesta a todas estas preguntas.

Imagen del artículo Género y altas capacidades: una niña sentada en una mesa con un ordenador encima.

Género y altas capacidades

Los niños, género masculino, con altas capacidades se ven a la legua. Son un despliegue de sapiencia y de conocimientos. Muestran y exponen constantemente todo aquello que dominan y conocen y comparten con su entorno sus grandes dudas y preguntas existenciales sobre los temas que les apasionan. En clase preguntan y preguntan a sus docentes y no se pueden contener de compartir sus conocimientos con su grupo. Si no lo dicen, parece que les va a dar algo mientras esperan ansiosos con la mano levantada y la cara de desesperación por si el profesor no dice su nombre, en caso de que muchos más alumnos tengan aportaciones que compartir.

Raramente pasa desapercibido un niño con altas capacidades, aunque también existe la excepción que confirma la regla y tenemos algún caso en el que se acoplan y se adaptan para convivir en sociedad; priman la socialización y la aceptación y esconden sus inquietudes y conocimientos por miedo a no ser comprendidos por su entorno y sus iguales.

A diferencia de los niños, las niñas con altas capacidades no destacan por su inteligencia y sus conocimientos. La niña que saca buenas notas es porque es muy trabajadora y aplicada, no se plantea que su capacidad intelectual sea superior a la de la media. La causa es que ellas no comparten ni muestran la sabiduría que esconden en su cerebro. Son capaces de saber del 1 al 100 a los 3 años, pero si en clase se trabajan el 1, el 2 y el 3, se adaptan y hacen lo que toca. Y así van viviendo. La niña prefiere sentirse adaptada y camuflarse ante sus amigas. La niña prima su aceptación social a su reconocimiento intelectual.

La consecuencia de esta adaptación auto forzada es una sensación de pertenecer a todos los grupos, pero no sentirse ella misma en ninguno de ellos. Esto, cuando llega a la edad adulta, se traspasa en ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Podré ser yo algún día? Es una inaceptación de uno mismo por miedo al rechazo, con lo cual se convierte en una desconocida para ella misma. Esto, como adulta, muchas veces genera una sensación de malestar personal. Aunque encaja perfectamente allí donde vaya, no está a gusto del todo con nadie. Solamente es ella cuando se cruza en su camino con otra persona con altas capacidades con quien, sin saber por qué, se genera una química y una conexión especial y se rompen todos los filtros de adaptación y acople. Pero ambas desconocen el porqué de su afinidad; a veces lo descubren, a veces no.

No es habitual encontrar una mujer que muestre lo que sepa y que se rebele contra la sociedad sin hacer lo que toca y que prefiera ser ella misma, antes de quedarse arrinconada y sin amigas, pero también existen casos, al igual que encontramos niños que se camuflan, como hacen los perfiles femeninos de altas capacidades. Pero no es lo más común. Estos perfiles, al igual que les sucede a muchos niños, se sienten arrinconadas y frustradas porque no encajan con los parámetros que la sociedad impone en cada momento. Odian quedar bien porque sí y les es difícil encontrar un punto medio y alguien con quien encajar; de niñas, de adolescentes y de adultas.

¿Cuántas sabias desconocidas y silenciadas han pasado por alto de millones y millones de personas? ¿Cuántas mujeres han sido pisoteadas y han perdido la titularidad de sus teorías e investigaciones en detrimento de un hombre que se las ha apropiado? Muchas… empezando por Teano de Crotona -por cierto, esposa del desconocido Pitágoras- en la Grecia Clásica, la cual teorizó la divina proporción áurea o Rosalind Franklin y el ADN, la cual se quedó escondida y otros científicos se atribuyeron su estudio. ¿Alguien sabe que la teoría de los números primos es de una matemática francesa, Marie Sophie Germain? ¿Se conoce el nombre de la preciosa actriz que descubrió el Wifi? Y como ellas, muchas más desconocidas que han cambiado el mundo y que, por ser mujeres, han quedado invisibilizadas y tapadas a lo largo de la historia de la humanidad.

¿De qué forma se puede evitar que esto suceda? Es fundamental identificar a estas niñas en cuanto antes mejor. Es básico y necesario que los niños y niñas con perfil camuflado puedan conocerse e identificarse como lo que son, personas con altas capacidades. De hecho, Los maestros son la clave para detectar estas características y avisar a las familias, si se sospecha de una posible alta capacidad. De esta forma podrán comprenderse, abrirse, ser ellas mismas y encontrar su bienestar personal y social en su vida. Esto será la llave que abrirá el camino a su felicidad; algo que todos merecemos conseguir a lo largo de nuestras vidas.

Conocerse a uno mismo… ¡Qué gran cuestión! Han pasado ya siglos desde los primeros filósofos que se lo planteaban, pero… seguimos sin haberlo resuelto todavía. No permitamos que nosotros mismos seamos la causa de nuestro aprisionamiento y, mucho menos, que sean los demás. Todos merecemos vivir felices, pero lo haremos mejor si empezamos por conocernos a nosotros mismos. Niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos y adultas. Todos.


Si te ha gustado el artículo de género y altas capacidades de María Sánchez Dauder, no te pierdas su otro artículo sobre Altas capacidades, hipersensibilidad y acoso escolar.

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