La calidad educativa: realidad o utopía

  • Por Mario de Jesús González
  • Opinión

Mario de Jesús González

Psicólogo, Licenciado y Magister en Educación en la Universidad de Medellín. Para la búsqueda del equilibrio que da sentido a la vida es necesario hacer que el accionar coincida con el pensar.

La educación pretende, no solo formar individuos capaces de enfrentar inteligentemente situaciones reales, y darles soluciones efectivas, sino también erigir individuos idóneos para interactuar con sus similares y convivir en sociedad, con un proceder basado en los principios morales.  Para ello se requieren maestros que puedan reinventarse de acuerdo al contexto. Maestros conscientes de llevar consigo una relación entre humanos en sus procesos educativos organizados y que hacen la diferencia, determinando o posibilitando su desarrollo.

Infografía de calidad educativa: una icono de cerebro en el centro y alrededor de este iconos que representan la ciencia, el pensamiento crítico, la lectura, las relaciones sociales, TIC...

Desde siempre se ha atareado hacia la búsqueda de la calidad educativa, bajo la inclusión de un compendio de aspectos y la atención a las necesidades y manifestaciones del individuo a partir de la educación integral.  Desde un ideario selecto, la educación ha sido considerada como el instrumento mediante el cual se logra la transformación cultural y social, convirtiéndose en la herramienta que abre las puertas a las oportunidades.

La calidad educativa es una de las expresiones más utilizadas actualmente en el ámbito educativo. Además se acompaña de términos como eficacia, eficiencia, innovación, reflexión permanente etc., como referentes que responden a las necesidades de una sociedad escolar cambiante, en la que se sigue unos procesos de mejora. Para la UNESCO, la educación de calidad es un derecho de todos los estudiantes y constituye un objetivo prioritario en su agenda global.

Para adquirir calidad en educación es imperioso invertir; sobre todo en ciencia, tecnología, desarrollo y recurso humano. Mientras se escatimen los recursos para la educación, no se evoluciona, no puede haber calidad y mucho menos progreso. Para muchos países la educación no es una prioridad, por lo tanto la inversión en este sentido es mínima. Así que pensar en calidad se podría convertir en una utopía.

Pareciera que a los gobiernos no les interesa ni les conviene un pueblo próspero y educado, quizás el hecho de tener que afrontar ciudadanos que piensen, se convierta en la “piedra en el zapato”. De hecho, esta situación no es nueva: este escenario ha sido considerado un problema generalizado a través de la historia. Desde la década de los 50, Bradbury en “Fahrenheit 451” mostraba el futuro distópico hacia el que era conducido el modelo social. En los 60, Theodor Adorno manifestaba: “Que Auschwitz no se repita”. Hechos entre otros, que resultaba incomprensible la escasa importancia que la educación le había prestado a dichos acontecimientos, los cuales a su vez son aprovechados por el Estado para manipular la docilidad de su gente.  

Una cosa hay que tener presente: “El caos en que se encuentran inmersos los pueblos, se debe a la falta de educación”.

La UNESCO invita a reflexionar sobre la temática: “La educación transforma vidas” (2017).  En esta concepción presenta la educación recogida en un fin absoluto: “El objetivo de desarrollo sostenible”. Por lo tanto exhorta al cambio, el cual debe comenzar con la forma de concebir al estudiante. Lo que implica el hacer un miramiento a ese ser que se desarrolla individual y colectivamente, reconociéndolo como sujeto que requiere, no solo ser acogido como persona, sino también como ser sediento de afecto y orientación desde sus potencialidades y necesidades y, sobretodo, de “ser escuchado”.  

Para lograr la calidad es necesario transformar la educación, en otra que se preocupe por la formación docente, de tal manera que los procesos permitan generar oportunidades de transformación positiva, donde a los estudiantes se les enseñe a pensar, aprendan a desarrollar sus habilidades comunicativas y de convivencia, se les permita saber dónde y cómo acceder a la información, pero fundamentalmente la manera de interactuar con ella para que se formen para la vida y sean competentes, no solo en sus desempeños, sino en la capacidad para entender la sociedad.

Comentarios (1)

  • edgar osvaldo alvvarado franco

    Mediante la World Wide Web accedemos al conjunto inmenso de páginas Web, ubicadas en
    servidores de todo el mundo, que están conectados entre sí mediante la red Internet. El usuario,
    necesita disponer de un programa informático (programa cliente) capaz de comunicarse con los
    servidores, para ello debe ser capaz de utilizar el protocolo http de comunicación. Las páginas Web
    son básicamente aplicaciones multimedia interactivas, ya que se componen de hipertextos en los que
    se pueden incluir información con múltiples códigos (texto, imagen, sonido,…).
    ¾ Inmaterialidad. En líneas generales podemos decir que las TIC realizan la creación (aunque en
    algunos casos sin referentes reales, como pueden ser las simulaciones), el proceso y la comunicación
    TIC – 2 de 7
    de la información. Esta información es básicamente inmaterial y puede ser llevada de forma
    transparente e instantánea a lugares lejanos.
    ¾ Interactividad. La interactividad es posiblemente la característica más importante de las TIC para su
    aplicación en el campo educativo. Mediante las TIC se consigue un intercambio de información entre el
    usuario y el ordenador. Esta característica permite adaptar los recursos utilizados a las necesidades y
    características de los sujetos, en función de la interacción concreta del sujeto con el ordenador.
    ¾ Interconexión. La interconexión hace referencia a la creación de nuevas posibilidades tecnológicas a
    partir de la conexión entre dos tecnologías. Por ejemplo, la telemática es la interconexión entre la
    informática y las tecnologías de comunicación, propiciando con ello, nuevos recursos como el correo
    electrónico, los IRC, etc.
    ¾ Instantaneidad. Las redes de comunicación y su integración con la informática, han posibilitado el uso
    de servicios que permiten la comunicación y transmisión de la información, entre lugares alejados
    físicamente, de una forma rápida.
    Elevados parámetros de calidad de imagen y sonido. El proceso y transmisión de la información
    abarca todo tipo de información: textual, imagen y sonido, por lo que los avances han ido encaminados
    a conseguir transmisiones multimedia de gran calidad
    Digitalización. Su objetivo es que la información de distinto tipo (sonidos, texto, imágenes,
    animaciones, etc.)
    Mayor Influencia sobre los procesos que sobre los productos. Es posible que el uso de diferentes
    aplicaciones de la TIC presente una influencia sobre los procesos mentales que realizan los usuarios
    para la adquisición de conocimientos, más que sobre los propios conocimientos adquiridos. En los
    distintos análisis realizados, sobre la sociedad de la información, se remarca la enorme importancia de
    la inmensidad de información a la que permite acceder Internet.
    Penetración en todos los sectores (culturales, económicos, educativos, industriales…). El
    impacto de las TIC no se refleja únicamente en un individuo, grupo, sector o país, sino que, se
    extiende al conjunto de las sociedades del planeta. Los propios conceptos de “la sociedad de la
    información” y “la globalización”.
    ¾ Innovación. Las TIC están produciendo una innovación y cambio constante en todos los ámbitos
    sociales. Sin embargo, es de reseñar que estos cambios no siempre indican un rechazo a las
    tecnologías o medios anteriores, sino que en algunos casos se produce una especie de simbiosis con otros medios.
    Tendencia hacia automatización. La propia complejidad empuja a la aparición de diferentes
    posibilidades y herramientas que permiten un manejo automático de la información en diversas
    actividades personales, profesionales y sociales.

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