Claves para la prevención de las adicciones en el aula

Laura Ferrer

Psicóloga. Técnico en prevención de adicciones. Responsable de programas Fad en PMD/UPCCA-Valencia y de "Tutorías en Red"

Prevenir es educar

Prevenir las adicciones implica formar de manera integral al alumnado tanto a nivel afectivo, como en el plano intelectual y social. Debemos tener esto en cuenta a la hora de seleccionar un programa de prevención escolar. Por sus características, son programas educativos que no sólo previenen las adicciones, sino cualquier tipo de conducta antisocial como la xenofobia, la violencia de género, la homofobia o los trastornos alimentarios. 

Imagen Clave para la prevención de las adicciones en el aula

El ámbito educativo es idóneo para poner en marcha actuaciones de prevención universal, dirigidas a todas las etapas educativas, que tienen por objetivo retrasar la edad de inicio en el consumo o reducir el consumo de sustancias y los riesgos asociados a este. 

Cuanto antes empecemos mejor, adaptando los contenidos a las edades del alumnado. Así, en infantil haremos hincapié en el desarrollo de la autoestima, el autocontrol, la empatía, la expresión emocional, las actitudes hacia la salud y  las habilidades de autoafirmación. En primaria, además, trabajaremos las habilidades de interacción y las habilidades de oposición. Y en secundaria, pondremos el foco en la toma de decisiones, la resolución de conflictos y las actitudes hacia las drogas.

Se trata de dotar al alumnado de recursos para que desarrolle un pensamiento crítico y se convierta en una persona autónoma, madura, tolerante, responsable y proactiva. Esto último es esencial, hacer partícipe al alumnado en este proceso, y que gradualmente adquiera un compromiso consigo mismo y con su entorno.

Cuando en el aula se detectan uno o varios casos de consumo de sustancias, entonces conviene aplicar un programa de prevención selectiva, que aborde de manera directa y específica el problema. La intervención en esta fase es muy importante y se pueden conseguir grandes avances desde la escuela en coordinación con la familia y con el apoyo de los recursos especializados.

La prevención indicada es personalizada y se puede llevar a cabo desde el centro  educativo o desde los recursos destinados a ello. 

¿Por dónde empezamos?

Para que las actuaciones que implementemos en nuestro centro tengan éxito, es importante que haya una buena planificación desde principio de curso e introducirlas en el Plan de Acción Tutorial para asegurar su cumplimiento.

Huir de actuaciones puntuales y aisladas y conseguir que la prevención de las adicciones se integre como parte esencial del proyecto educativo. Buscar el mayor consenso posible en el claustro. En este sentido, es importante el trabajo colaborativo y una formación concreta y práctica. No hace falta que los docentes sean expertos en la materia pero sí es recomendable que tengan unas nociones básicas para proceder a la intervención. 

La clave está en conocer los recursos de nuestro entorno más próximo que ofrecen talleres y actuaciones más especializadas y coordinarnos con ellos. También es esencial la implicación y participación de las familias a través de las AMPAS.

Un cambio de actitudes hacia el consumo de sustancias

Proporcionar información objetiva y veraz sobre sustancias es uno de los objetivos de la intervención preventiva y es importante, pero no suficiente. Agendar uno o dos talleres informativos de hora y media durante todo un curso escolar no es prevenir las adicciones.

En secundaria, falta dedicar tiempo a talleres presenciales que tengan al menos 6 sesiones para poder alcanzar objetivos y evaluarlos.

Aumentar la autoestima, fortalecer la empatía, fomentar la participación, trabajar en grupo, tomar decisiones, resolver conflictos, que el alumnado se comprometa a conseguir pequeños retos de superación personal que impliquen alguna renuncia…

Que los jóvenes tengan un espacio para compartir libremente sus inquietudes sin ser juzgados, escucharles, acompañarles, darles confianza y seguridad, que perciban que están en un entorno seguro. 

A veces el alumnado procede de familias desestructuradas, entornos complicados y tienen muchas necesidades afectivas que tratan de llenar con otras cosas. Necesitan una oportunidad para tener éxito. Es mejor huir del etiquetado y dedicarnos a buscar talentos. Implicarles en la solución de problemas a través de propuestas de intervención, como por ejemplo los programas de aprendizaje-servicio, que supongan un reconocimiento para ellos. 

Busquemos un cambio de actitudes hacia el consumo y un cambio del rol pasivo-asistido al rol activo-asistente. Y hablemos en su idioma, valiéndonos para ello de todos los recursos necesarios, lo importante es que el mensaje llegue. Y si llega a través de una persona “influencer”, pues bienvenido sea.   

Comentarios(2)

  • Ing Dolores Silvera Coca

    Bien necesario e interesante el tema

  • Adriana Patricia Galindo Gsrcia.

    Me gusto éste tema, que se abordara en el nivel secundaria se presenta esta problemática de las adiciones es la edad más dificil que se tiene que trabajar padres de familia, alumno y docente.

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