Hoy vamos a conjugar el verbo amar

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Tesi Romero

Profesora de Lengua y Literatura desde 2006, actualmente en el IES “Pablo Picasso” de Málaga, está interesada en las metodologías activas y en un enfoque eminentemente funcional y comunicativo de la enseñanza de la Lengua y Literatura. 

“Hoy vamos a conjugar el verbo AMAR”. Así comienza el juego con el que, sin más recursos que el propio alumnado, mis grupos de 1º de ESO han logrado aprenderse la conjugación verbal en solo un par de sesiones amenas. Hasta diría que muy divertidas. 

Conjugar el verbo amar

Tras años formándome en metodologías activas, aprendizaje cooperativo, ABP, gamificación, radio escolar, aplicación didáctica de las TIC, Recursos Educativos Abiertos (REA) y cualquier otra nueva tendencia pedagógica a la que poder sacar partido en clase, siguiendo a los docentes más creativos del #Claustrovirtual de Twitter y admirada por los grandes proyectos que muchos de ellos logran poner en marcha, no conseguía dar con la tecla para que la tediosa conjugación verbal no supusiera un escollo para el alumnado de los primeros cursos de la ESO. 

Cada año, muchos alumnos me cuestionan la utilidad de aprenderse la conjugación completa. “¡Total, si la voy a olvidar!”, dicen. Sí, posiblemente olvidemos el nombre exacto del “pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo” o que “haber amado” es la forma del infinitivo compuesto, pero sabrás reconocerlos a partir de ahora en cuanto los veas y no sabes lo útil que te será cuando avances en el análisis sintáctico de oraciones complejas cuando llegue el momento, les argumento. Además, comprender la gramática nos ayuda a utilizar la lengua de forma más eficaz y a aprender nuevos idiomas, añado.

A pesar de mis razones, el camino siempre se presentaba como una montaña difícil de escalar, hasta que este año se me encendió la bombilla y se me ocurrió un juego muy sencillo y útil para aplicar en clase de Lengua pero extrapolable a cualquier asignatura y contenido (países y capitales, elementos de la tabla periódica, huesos del esqueleto, etc.).  

Hacía pocos días que había jugado en casa con mis hijas a un sencillo juego lingüístico que ayuda a reforzar la atención, la concentración y la capacidad memorística. Se titula “De La Habana ha venido un barco cargadito de…” y seguramente lo recuerdo de mi infancia por la canción del mismo nombre de la gran Teresa Rabal. Consiste en retener una lista ordenada de palabras que cada jugador va incrementando por turnos tras recitar todas las que ya se hayan dicho. Es frecuente aplicar esta dinámica al inicio de curso, cuando nos presentamos ante un grupo nuevo, para ir reteniendo los nombres de los nuevos compañeros. A partir de esa propuesta se me ocurrió la siguiente mecánica de juego:

  • los alumnos colocan sus sillas en círculo, de manera que todos nos vemos las caras y hay suficiente espacio en el centro para poder moverse cuando llegue el momento.
  • yo comienzo la ronda diciendo: “Hoy vamos a conjugar el verbo AMAR. Infinitivo: AMAR” y un alumno continúa repitiendo esta frase y añadiendo la siguiente forma verbal que corresponda: “Hoy vamos a conjugar el verbo AMAR. Infinitivo: AMAR. Gerundio: AMANDO”. El siguiente alumno de la rueda añade: “Hoy vamos a conjugar el verbo AMAR. Infinitivo: AMAR. Gerundio: AMANDO. Participio: AMADO” y así sucesivamente. De manera que con cada alumno volvemos a repasar desde el principio.
  • si se equivoca, el jugador es eliminado y cambiamos el sentido de la ronda, pero debe permanecer atento porque, si es capaz de continuar la forma verbal que falle el siguiente, tiene opción a reincorporarse a la rueda.
  • cuando terminamos un tramo de la conjugación -es decir, al final de las formas no personales, de los tiempos simples del indicativo, de las formas compuestas del mismo y del subjuntivo- o cuando a mí me parece que la atención está decayendo, digo: “¡CONJUGACIÓN!” y, a excepción de quien tenía que iniciar el siguiente turno, todos se cambian de sitio en la rueda. Así se activa la tensión y la diversión, en un ambiente similar al que se genera con el conocido juego de la silla. 

De esta manera, memorizan los nombres de los tiempos y la primera persona de cada uno de ellos casi sin darse cuenta gracias a las anécdotas que nos van sucediendo durante el juego, como por ejemplo que recordemos que el pretérito imperfecto de subjuntivo (amara) nos suena a la compañera Ainara o que el pretérito perfecto compuesto del mismo modo (haya amado) es “el del árbol”. 

La motivación está garantizada por el enfoque lúdico de la tarea y porque el premio para los ganadores es evitar la tradicional prueba escrita sobre conjugación verbal. Lo más sorprendente de la dinámica es que el primer día que jugamos, al terminar, me preguntaron si valía estudiar en casa para repetir la partida al día siguiente. En la segunda clase, se salvaron todos y se alegraban de no tener que hacer el examen de verbos. “¡Pero si acabáis de hacer el examen oral y tenéis un 10!”, aplaudí. 

Y salí del aula pensando en lo mucho que debo a los compañeros que me inspiran diariamente y a los que invito a seguir jugando entre todos a esta cadena imparable de conjugar los verbos: AMAR la enseñanza, APRENDER unos de otros y COMPARTIR nuestros pequeños éxitos en las aulas. ¿Con-jugáis conmigo?

Comentarios(2)

  • SAYA ALATA TERESA JULIA

    Muy bueno.Felicitaciones.

  • Hola Tesi, excelente el contenido que compartes. Para los más peques las conjugaciones llevan tiempo, en especial las irregulares. Nosotros en Eduvap hacemos juegos como el que propones; es la manera más efectiva de aprender para los alumnos de primaria. Un saludo y gracias!

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