¿Es posible el sueño de un aula inclusiva?

  • Por Laura Adela Fernández Blanco
  • Opinión

Laura Adela Fernández Blanco

Maestra especialista en audición y lenguaje, pedagogía terapéutica y educación primaria. Formadora de docentes con amplia experiencia y coordinadora de distintos proyectos de innovación.

Hace exactamente 20 años que soy maestra. Llevo prácticamente la mitad de mi vida dedicada a esta maravillosa profesión. Como siempre digo, por formación y vocación soy especialista en audición y lenguaje y pedagogía terapéutica. La mitad de mi vida profesional la he dedicado al mundo de la “educación especial”. Y lo pongo entre comillas porque no me gusta absolutamente nada ese término. Si algo he aprendido a lo largo de todos estos años es que, por definición, todo tipo de educación debe y tiene que ser “especial”.

¿Es posible el sueño de una aula inclusiva?

He vivido en primera persona durante una década el papel que el profesorado de “apoyo” ejerce en los centros educativos. Y también recalco lo de “apoyo” porque, por desgracia, aún es muy habitual en muchísimos centros entender el papel de estos profesionales como ajeno al aula, diferenciado, especializado… separado del grupo. Si hay algo que tengo claro, es que si de verdad queremos aulas y centros que respondan a las diferencias, que potencien y posibiliten la inclusión, que la diversidad funcional se entienda como una riqueza y una oportunidad y no como un “estorbo” o una limitación, tenemos que trabajar de la mano el profesorado tutor/a y los Departamentos de Orientación con todos los profesionales que los conforman. Necesitamos recursos, es verdad, pero sobre todo, ganas. Ganas de cambiar las cosas, de intentarlo, de no dejarnos vencer por las dificultades (que sé que son muchas…) y de apostar por el trabajo cooperativo también en el claustro.

Por suerte, porque realmente fue el azar el que propició el cambio, hace casi una década di el salto de estar “fuera” del aula, a estar “dentro”. Y digo salto por decir algo, porque para mí en aquel momento fue un auténtico triple salto mortal sin red… De repente, de un día para otro y sin mucho tiempo para pensármelo, me vi al frente de un aula. Por fin tenía la oportunidad de intentarlo, de hacer yo misma lo que durante tanto tiempo había pedido a mis compañeros y compañeras. Qué duros y difíciles fueron aquellos años… Y qué bien me hizo ponerme en la piel de aquellos tutores/as a los que yo tanto les pedía y  aconsejaba. Necesité unos cuantos cursos para darme cuenta de que, si realmente quería conseguir ese sueño de un aula INCLUSIVA, tenía que cambiar muchas cosas. Hace 6 años que, junto a muchos de mis compañeros/as (por suerte cada vez más), nos atrevimos a cambiar. ¿Cómo lo hicimos? Yo destacaría principalmente dos aspectos:

  • Desprendernos de los libros de texto: Hoy por hoy, en mi centro, cada vez tenemos menos, y los proyectos y tareas integradas conforman la realidad de nuestras aulas. Eso me permite adaptar las actividades propuestas y los niveles de desempeño a los intereses, motivaciones, capacidades y fortalezas de mis alumnos/as, partiendo siempre del trabajo dentro del aula.
  • Otra clave, sin duda, fue el trabajo cooperativo: Es un proyecto de centro en el que participamos un porcentaje importante del claustro y tenemos clarísimo que es la mejor estrategia para atender a la diversidad. Yo ya no concibo mi clase con otra organización y, lo que es mejor, mis alumnos/as tampoco. El abordaje cooperativo a través de equipos heterogéneos, si se hace de forma sistemática y fundamentada implica un beneficio para todo el alumnado del que yo no dejo de sorprenderme. Y tengo que reconocer además, que cuanto más me formo, más lo llevo a la práctica y más lo interiorizo, mejores resultado me da.

Finalmente, también destacaría la apuesta por las TIC, la robótica, las competencias STEM, las inteligencias múltiples… Todos estos factores han contribuido a mejorar considerablemente la atención a la diversidad en mi aula y cada proyecto tiene un poco de cada. Personalmente, a lo largo de los años me he ido quedando con lo que más me gusta y mejor me funciona de cada enfoque.

A continuación, quiero compartir con vosotros/as algunos de los proyectos y tareas integradas que hemos realizado en los últimos cursos. Proyectos en los que la totalidad del alumnado, independientemente de lo graves que pudieran parecer a priori sus dificultades, participó y disfrutó plenamente.

  • Mundoatios: Cuando hacemos magazines, el alumnado decide los contenidos, los organiza, escribe los guiones, inventa y diseña anuncios… Y algo que me gustaría destacar es que en todos estos proyectos, siempre hay una integración curricular previa. Este ámbito tan importante y que para mucho profesorado es un gran hándicap, puede darse de muchas formas. En ocasiones, hacemos proyectos que parten de los intereses del alumnado y en base a ellos establecemos las relaciones curriculares y en otras ocasiones diseñamos y proponemos tareas integradas que, partiendo en todo momento de un alto grado motivacional, abordan aspectos curriculares que nos interesa o necesitamos trabajar y evaluar.
  • El trivial de las matemáticasUn enfoque que tengo muy presente y que sin duda nos da muy buenos resultados es el de la gamificación. Utilizar el juego como fuente de aprendizaje es algo que me ayuda a obtener mejores resultados en todo mi alumnado, pero sobre todo en el que presenta dificultades. Equivocarse no está penalizado en el juego, no se vive ni se siente como un fracaso y eso nos ayuda muchísimo.
  • PapiroflexiaEste es un ejemplo de cómo abordar contenidos geométricos, muchas veces difíciles de adquirir e interiorizar, desde un enfoque tremendamente competencial y significativo. En AtiosTV podréis encontrar varios tutoriales como este, ya que cada equipo cooperativo diseñó su propia figura, escribió las instrucciones por escrito, grabó su tutorial y participó en una exposición colectiva.
  • Mateschef: Mateschef fue el broche final de un curso en el que la cocina fue el eje vertebrador del área de matemáticas. En este vídeo podréis comprobar cómo, una vez más en equipos cooperativos, se aplican de forma competencial contenidos trabajados a lo largo del curso.
  • Robótica y educación vialLa robótica, ya desde hace uno años, se ha convertido en un proyecto de centro. Ya desde infantil utilizamos distintos robots educativos que nos permiten integrar el currículo. Aquí tenéis un ejemplo de cómo en 1º de EP abordamos contenidos matemáticos y de educación vial a través de pequeños robots

¿Problemas o dificultades? Muchos, no voy a negarlo. Hemos tenidos que dedicar muchas horas y tardes a formarnos, elaborar materiales, buscar financiación para obtener recursos a través de concursos, premios, convocatorias… Hemos tenido que defender un cambio metodológico a capa y espada ante las familias, a los propios compañeros/as y a veces incluso a la propia administración. ¿Ha sido fácil? No ¿Ha valido la pena? Indudablemente ¡¡sí!!

Comentarios(2)

  • Me encantó!

  • Augusto Najarro Rojas

    Interesante artículo de opinión. Como plantea la autora del artículo, todo tipo de educación debe ser especial. Afectivamente, necesitas las ganas de trabajar de una manera totalmente diferente, para salir de la rutina. Gracias.

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