La historia de Rafa o las consecuencias de una discalculia no detectada

Gustavo Pérez Benzrihen

Soy ingeniero industrial de formación, pero desde 2012 me dedico a la enseñanza del inglés y al apoyo escolar en la ciudad de León (España). Aplico técnicas novedosas y avanzadas para transmitir mis conocimientos, especialmente con aquellos niños y adolescentes con dificultades especiales de aprendizaje, como TDAH y dislexia.

(Los nombres de los personajes son falsos para resguardar la intimidad de los verdaderos protagonistas de la historia)

La madre de Rafa está muy preocupada. Por más esfuerzo y empeño que pone su hijo no puede con las matemáticas. Al niño le llaman de todas las maneras posibles: vago, lento, dicen “que no espabila”, que está siempre dormido… Rafa cursa 1º de la ESO en un colegio concertado (tiene 13 años), y ha llegado a esta etapa con mates suspendidas de 6º de Primaria en el mismo centro educativo. Ya le conoce la mayoría de sus compañeros y algunos profesores como al vago de la clase. En el aula y en el patio algunas veces tiene problemas debido a las burlas que recibe por parte de sus compañeros, pero dado su carácter tranquilo y relajado, él prefiere no meterse en problemas y pasar de chanzas y puyas. No es su rollo.Discalculia | TichingEste año, su madre ha decidido tomar la iniciativa con respecto a los estudios. No tiene buenos motivos para ser optimista al inicio de esta nueva etapa que Rafa está a punto de comenzar. Ella, Rocío, me llama para contratarme como profesor particular de su hijo para que le ayude en matemáticas e inglés, tres veces por semana a una hora y media por sesión desde el mismo inicio del trimestre. Desde la primera clase, Rafa se muestra muy receptivo, acepta mi ayuda con naturalidad y se lo ve muy simpático y colaborador.

A los pocos minutos de plantearle los primeros problemas detecto graves fallos de comprensión en nociones básicas de matemáticas: relaciones lógicas entre números enteros y naturales, dificultades para plantear algunas operaciones básicas como restar una cantidad mayor de otra menor, desconocimiento total y absoluto de la regla de los signos para la multiplicación y la división, así como no conocer las propiedades de la suma y de la resta (conmutativa, asociativa, elemento neutro, etc.), u otras reglas básicas de la aritmética que se da por sentado que debería haber adquirido a los 9 años de edad, entre 4º o 5º año de la escuela primaria. Es decir, que Rafa presenta un desfase de conocimientos matemáticos de entre 3 y 4 años.

El curso ni siquiera ha comenzado, por lo que decido hacer un repaso express y a fondo de todos estos conceptos como para abordar el año escolar al menos en las condiciones mínimas que requiere el curso y para que el desfasaje sea lo menor posible. Pero ante las primeras explicaciones me hallo con la sorpresa de que Rafa no comprende el mensaje, no responde a ninguno de los estímulos ni es capaz de conceptualizar las ideas matemáticas, de realizar abstracciones o de retener ningún tipo de información relacionada con conceptos matemáticos. Paralelamente, en cuanto abordamos el estudio del inglés y en particular pongo a prueba su memoria inmediata para asimilar la pronunciación, descubro que ésta es excelente. ¿Qué es lo que está sucediendo?

Después de analizar profundamente el caso y de consultar a varios especialistas, llegamos a la conclusión de que el de Rafa es un claro caso de dislexia, muy específico en este caso, denominado discalculia y que, dentro de la misma, pertenece a una subclase llamada disaritmética. No se trata ni de un trastorno ni de una enfermedad. Simplemente es una manera diferente en la cual su cerebro procesa la realidad. Entonces, ¿dónde está el problema y quién lo tiene?

El verdadero problema al que nos enfrentamos en este tipo de casos es nuestro y no de Rafa. Una gran parte de la comunidad educativa (padres, maestros, tutores, orientadores, pedagogos, psicólogos, psiquiatras infantiles, funcionarios ministeriales, legisladores y todos aquellos implicados en la transmisión del conocimiento y la enseñanza y responsables del aprendizaje de los menores) no se ha dado cuenta de que Rafa llegó hasta 1º de la ESO, suspendiendo 6º de Primaria, pasando previamente por 4º y 5º… sin que se detectara absolutamente nada extraño en el comportamiento lógico-matemático del niño. Tres años. Es demasiado. Muy probablemente hay más personas como Rafa de las que tampoco nos hemos enterado al momento de estar yo escribiendo este artículo y a las que nos deberíamos adaptar.

Resumiendo, cada día dejamos que:

  • Personas como Rafa lleguen a niveles de 1º ESO o superiores sin que se les detecte una necesidad especial de aprendizaje y, por ende, de adaptación curricular.
  • Sigan existiendo maestros y profesores que no están debidamente entrenados como para detectar o gestionar este tipo de situaciones, así como para actuar en consecuencia en forma coordinada, implementando los medios adecuados para incluir a estos alumnos en el sistema educativo (Sistema Educativo Inclusivo).
  • Se siga tratando a estos individuos como vagos, lentos o tontos, cuando en muchos casos no sólo su cociente intelectual es muy superior al de la media, sino que además suelen tener que superar este hándicap por sus propios medios cuando no se les brinda el apoyo debido, y en algunas ocasiones aún a pesar de ello se destacan como verdaderos genios creativos. Bill Gates, Steve Jobs, Tom Cruise, Steven Spielberg, Silvester StalloneJohn Malkovich, son sólo algunos ejemplos de famosos, artistas o creativos disléxicos.
  • En su camino por la vida, sufran bastante más de lo debido.

Algunas conclusiones

Para acabar, llevo ya casi 2 meses trabajando con Rafa y junto con su madre estamos a punto de lograr su adaptación curricular por TDAH, ya que es lo que la psicóloga del equipo de tratamiento de la junta escolar de su colegio le ha “diagnosticado” luego de realizarle infinidad de entrevistas, muchas de ellas en horario escolar (¿?), perdiendo Rafa horas de clase, entre ellas, las de matemáticas, que luego tengo que explicarle yo como profesor particular.

El desconocimiento de la dislexia, y por ende mucho más de la discalculia, nos lleva a que la mayoría de los psicólogos y psicólogas estén últimamente muy volcados a catalogar todos estos tipos de casos bajo el único paraguas del TDAH. Lo que se logrará en definitiva, será una adaptación curricular que, para el caso será más o menos válido y se especificará para la asignatura matemáticas.

En mis charlas más personales con Rafa me ha confesado que “de mayor” quiere ser actor… Yo espero que sea uno de los mejores. ¿Le servirán de algo entonces las matemáticas? Es como para pensar, ¿no?


El presente artículo forma parte de una serie de capítulos que en breve formarán parte del libro “Confesiones de un Profesor Particular del s. XXI” en España. Historias de Vida”, en proceso de revisión y que saldrá a la luz durante el año 2018, con testimonios reales de casos de alumnos con necesidades especiales de aprendizaje y su proceso de integración al sistema educativo. Contará con testimonios de docentes, pedagogos, psicólogos, orientadores, médicos psiquiatras infantiles, padres y de los propios alumnos.

Comentarios(8)

  • Hola Pablo! Si lo deseas, puedes ponerte en contacto conmigo a través del siguiente email y te facilitaré información al respecto: guspbenz@hotmail.com Un saludo!

  • Buenas, el desconocimiento hace que no se puedan solucionar los problemas. Por cierto, sabéis de tests o pruebas para diagnosticar este tipo de problemas de aprendizaje. Un saludo

  • Encantado de saludarte Marigel! Lo único que pretendo con este artículo inicial es despertar un poco las conciencias y sacar a la luz un problema que subyace y que al parecer es bastante más común de lo que pensamos. Y esto no sólo atañe ya a los TDAh, a los disléxicos, Asperger, etc. sino también al diverso o a que a ese día le ha tocado ser motivo de abuso o de bullying. Un saludo y muchas gracias por el tiempo que has dedicado a tu comentario.

  • Marigel Alonso

    Hola Gustavo:
    ¡Cómo me ha gustado encontrar este artículo!
    Yo soy maestra con 40 años de jercicio y en activo.
    En los últimos 8 años, me estoy dedicando como logopeda y Pedagoga terapéutica, a los niños con necesidades educativas especiales de E. Infantil y Primaria.
    Mucho antes ya me interesaba trabajar con todos los alumnos de mis clases, especialmente los que tenían dificultades: los otros pueden aprender casi solos (solo hace falta que no los entorpezcamos y que contestemos sus preguntas)
    También he sido profe de Inglés durante 9 años.
    Y no sabes lo que me cuesta que bastantes de mis colegas dejen de llamar vagos, desinteresados, perezosos, etc. a los niños con problemas que ellos no saben reconocer.
    Lo peor que me masó fué en un claustro, cuando un compañero me preguntó superexcitado: “Pero ¿qué pasa?. ¿Es que ya no existen los tontos en este país? ¿es que ahora todos los niños tienen alguna excusa para no estudiar como es debido?”
    Casi me da un pasmo al oírle.
    En fin: me ha encantado la sensibilidad con la que has tratado el tema y me gustará leer el libro, cuando salga.
    Un saludo. Marigel.

  • Qué tal Augusto! Te agradezco mucho las felicitaciones y me alegro de que te haya gustado el artículo. Efectivamente, coincido contigo y esa palabra si me permites te la voy a sustraer…”adecuación”. Tenemos que adecuarnos. TODOS. El libro va a tardar, ármate de paciencia… Un cordial saludo.

  • Augusto Najarro Rojas

    Excelente estudio, los profesores debemos adecuarnos a los casos especiales de los estudiantes y no someter al estudiante al parecer del estudiante. Necesita de mucho profesionalismo. Espero conocer su libro. Gracias.

  • Hola María del Rosario! En realidad para mí es una verdadera satisfacción personal trabajar con los chicos y desde mi humilde posición poder aportar de la mejor manera posible mis conocimientos para hacerles la vida un poquito más fácil. Yo mismo soy un TDAH, con lo cual sé por experiencia propia lo que se sufre al ser a veces un poco excluído por el sistema. Gracias por tu comentario.

  • María del Rosario Palacios

    Excelente trabajo, Ingeniero, Mis felicitaciones por su labor profesional humanitaria, Esto último nos falta a muchos. El cliente es un humano que hay que servir con toda dedicación cuando se nos contrata para aquello. Espero leer su libro.

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