¿Cómo llegó a la conclusión que hacía falta hacer un proyecto dirigido a la construcción de patios y parques dinámicos?
Por una alarma personal en primer lugar como madre. Vi lo que pasaba en estos espacios de ocio y sentí que hacía falta una reflexión y una intervención. Lo primero que hice fue empezar en casa, buscar herramientas para jugar en casa, y cuando lo trasladé al cole funcionó. De repente el sistema educativo y las familias fueron viendo la necesidad de hacer este cambio en patios y parques.

¿Cómo afecta a la inclusión social la organización de los patios y de los parques?
Tanto en los patios como en los parques, si estructuramos y damos las herramientas que sean necesarias para que todos y todas estén en igualdad de condiciones, la inclusión llega. Nuestro programa se basa en la equidad. Es necesario ver qué necesitan estos niños y niñas que van a participar del espacio de ocio para que todos tengan la misma calidad y las mismas opciones de estar presentes, disfrutarlo y participar. En patios tenemos tres pilares fundamentales: la equidad, el diseño universal de aprendizaje y la inclusión.

¿Esto cómo se aplica en el patio de un colegio?
Hay un proceso para implementar. En primer lugar lo que necesitamos es información y que esta información sea de calidad. El programa funciona, pero necesita estar basado en datos de calidad, si no es muy difícil de implementar. Para nosotros también es importante hacer una buena observación de los espacios, de los elementos sensoriales, los elementos activos, es decir, los niños y niñas, etc. Con esto determinamos cuáles van a ser los alumnos diana.

¿Quienes son los alumnos diana?
El juego va a ser para todos y para todas, pero tenemos claro que en nuestro recreo hay alumnado que por la razón que sea no accede al juego de manera automàtica. Con el programa facilitamos que ese acceso se dé, acompañándolos o no, en la medida que corresponda. Por eso es tan importante el proceso de implementación.

¿La organización de los patios también afecta a los casos de acoso escolar?
Los estudios señalan que el acoso escolar se suele dar en tiempo desestructurado, en ratos en los que prima lo social: los cambios de clase, el patio, el momento de ir al baño, etc. En todos los patios hay zonas oscuras, donde hay riesgo que suceda acoso escolar. Con la implementación del programa lo que hacemos es prevenir estos episodios.

¿Y cómo lo consiguen?
Todo el alumnado estará participando de juegos y actividades motivadoras y así conseguimos que nadie quede en zona oscura, que nadie esté en riesgo. El programa siempre se utiliza de forma preventiva pero se han dado casos en los que se ha aplicado después de un acoso como punto de encuentro a través del juego.

¿Qué aspectos se debe tener en cuenta a la hora de organizar un patio?
Para empezar, los juegos que se organizan deben ser coeducativos, es decir para todos y para todas. Deben ser juegos no competitivos en su mayoría y si puede ser cooperativos. Es importante que sean juegos creativos basados en los intereses del alumnado, sobre todo en el alumnado que no participa. Por ejemplo, basándonos en juegos tradicionales podemos crear juegos temàticos.
El juego debe ser libre, por lo que tenemos que conseguir que se motiven y se emocionen. El juego debe ser equitativo.

¿Qué significa que sea equitativo?
Por ejemplo, si tenemos alumnado con necesidades visuales específicas vamos a fomentar juegos con un alto componente sensorial. Si tenemos un alumnado con TEL, vamos a tener especial cuidado a la hora de compartir la información: vamos a utilizar imàgenes, fotografías, pictogramas, o un texto con lectura fácil. Igual con la dislexia: fuente tipográfica adecuada para que entiendan la información. Así con todas las dificultades.

Es clave que todos entiendan las indicaciones del juego…
Tenemos que averiguar como es el proceso de aprendizaje del alumnado que no participa, para solventar o facilitar el acceso al juego. Lo más importante es generar la emoción y estar allí para acompañarlos. No vamos a obligar nunca a nadie a participar, esto es muy importante. Hay que respetar el juego libre y conducirlo hacia el juego inclusivo.

¿Para hacer todo esto, hacen falta muchos recursos?
Si un centro tiene recursos, genial. Si se puede hacer un cambio físico y una reconstrucción del espacio arquitectónico, bienvenido sea. Pero realmente para hacer un patio inclusivo no hace falta ninguna inversión. Nosotros utilizamos juegos de los que tenemos, fichas visuales, plastificados para que duren más, tenemos tarjetas participatorias, elementos para marcar los equipos como pueden ser gomets, etc. Es material que los centros ya tienen. Somos muy conscientes que los recursos son escasos y que con un poco de creatividad conseguimos resultados fenomenales.

¿Cómo participan las familias de estos proyectos?
En el contexto formal, las familias pueden participar a través del AMPA, organizando formaciones o organizando los tiempos de recreo del comedor. En el ámbito no formal se está promoviendo mucho que los ayuntamientos impulsen el programa y esto va de la mano de las familias que lo piden. Es fundamental que las familias se impliquen y sean impulsoras de cambio en los espacios públicos.

En el ámbito escolar, ¿se puede aplicar a todas las etapas educativas?
Si, se puede aplicar a todas las franjas de edad, por lo que hemos comentado antes, porque el primer paso es observar y recoger información de las necesidades. De esta forma a la hora de implementar tenemos los inputs definidos por edades e intereses.


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