¿Existen prejuicios sociales respecto a las altas capacidades?
Por supuesto, uno detrás de otro… De hecho, la mayoría de personas no están familiarizadas con el término altas capacidades y reconocen más, otros términos como “superdotados”. Y a menudo hay que explicar que no es la misma cosa: que una alta capacidad no tiene porque ser superdotación, que hay personas con talentos concretos, características de perfil, etc. Cuando la gente piensa en un superdotado lo primero que le viene a la cabeza es una niño con gafas repelente y sabelotodo. 

¿Qué tiene esto de real?
Nada. Los niños y niñas con altas capacidades lo que tienen es un motor de Ferrari en su cerebro. Pero un Ferrari hay que saber conducirlo, porque si no lo sabes llevar te acabas estrellando. Esto es lo mismo. Cuando no saben “conducirse” no logran brillar, no entienden lo que les pasa y se desmotivan, se aburren, etc. Es muy importante saber que la información que pasa de una neurona a la otra, en un niño con altas capacidades, lo hace 7 veces más rápido que en cualquier otro cerebro.

Y esto, por lo general, se asocia a un buen rendimiento académico.
De forma errónea, pero sí, esta es la creencia generalizada. Sí que es verdad que los niños y niñas con altas capacidades van más rápido, que relacionan más conceptos, argumentan más, etc., pero el gran problema es vincularlo al rendimiento escolar y al hecho de que sean asociales. Estas dos etiquetas son falsas y muy perjudiciales para ellos. 

¿También la de asocial?
Confundimos términos o rasgos con mucha facilidad. 
Los niños que no tienen altas capacidades no son supersociales por naturaleza. También hay niños tímidos, reservados, serios o todo lo contrario, el alma de la fiesta. Con las altas capacidades pasa igual. Sí que es cierto que algunos de estos niños desarrollan corazas como método de autodefensa porque no comprenden qué les pasa, pero esto no significa que tengan problemas de sociabilidad. 

¿Cuál es la clave en este caso?
Encontrar un entorno que te entienda, con el que te sientas a gusto. 

¿Qué otros mitos hay alrededor de las altas capacidades?
Por ejemplo, el que lo vincula solo a los niños, es decir, al género masculino. 
No se pone el foco en las niñas porque por lo general prefieren estar en sociedad, tener amigos, sentirse cómodas con el entorno y son capaces de tapar su brillantez para no destacar y no quedarse aisladas. Algunas incluso prefieren sacar malas notas antes de quedarse fuera de un grupo social.  

¿Podríamos decir que otro de los estigmas es que aprenden solos, que no necesitan a nadie que les acompañe?
Claro, se tiene la creencia de que los niños y niñas con altas capacidades son tan listos que no necesitan que nadie les preste mucha atención. Es cierto que son como una esponja que lo absorben todo, pero pese a tener la capacidad intelectual, no tienen la capacidad emocional de gestionarlo. 

¿En qué se nota esto?
Hay familias que no pueden poner el telenoticias en la tele porque las imágenes afectan sobremanera a sus hijos y les cuesta digerir lo que ven y oyen. Son personas a las que les cuesta mucho también gestionar injustícias. Hay una serie de gestos o características que sí que son importantes en estos niños y que son en las que nadie repara. 

Antes has mencionado que en términos de género también hay cierto grado de discriminación. ¿Qué sucede?
Hay un estereotipo de niño con altas capacidades y todo lo que no cuadre con este estereotipo no es observado como tal. ¿Qué sucede? Primero, que el estereotipo falla, y segundo, que el comportamiento de las niñas no encaja con ese perfil. Y cuando el de una niña encaja, como era mi caso de pequeña, no era considerado como tal porque era una niña.
El perfil generalizado de la niña es el de alumna brillante, muy perfeccionista y muy aplicada. Pero todo el mundo considera que es tan brillante porque estudia mucho, porque se lo trabaja, no porque destaque por sí misma. 

¿Qué sucede con estas niñas?
Por lo general, son más políticamente correctas. Se esconden grandes talentos que pasan desapercibidos, pero cuando son adultas fluyen y logran brillar. Al final, si tu crees en algo, tiras hacia adelante y consigues tus metas. 

¿Desde las instituciones hay otra mirada hacia las niñas?
De forma muy tímida pero sí que observamos algún cambio. Se empieza a hablar de estos perfiles de niñas que se esconden. Empezamos a respirar cierta empatía con estos perfiles pero como no dan trabajo, no distorsionan las clases, ayudan a que todo funcione… No se percibe la necesidad de atender sus necesidades.

Cuando se detecta un caso de altas capacidades, ¿cuál debe ser el protocolo a seguir?
Para empezar, las familias deberían empaparse del tema para poder entender los comportamientos de sus hijos. Cuando entienden esto baja muchísimo el nivel de estrés de la propia familia: algo tan sencillo como entender porque les molestan tanto los olores, o las costuras de la ropa, etc. Entender la hipersensibilidad relaja mucho el ambiente doméstico. 

Y los límites, ¿cómo se trabajan?
Es importante marcar mucho los límites con estos niños y niñas porque son suficientemente hábiles como para buscar rendijas para saltárselos. Explicar el porqué de los límites es muy positivo para aceptarlos, pero tampoco tenemos que tener miedo a los “no” rotundos y sin más explicaciones. No necesitan explicaciones de todo porque si cedemos con esto los niños se convierten en tiranos. Las familias deben comprender y acompañar, y poner nombre a las cosas. 

¿Y en la escuela?
Lo mismo, pero a nivel académico. El procedimiento sería hacer un plan individualizado, tomar medidas educativas en cuanto a metodología, contenidos, aceleraciones en caso de que sea necesario, etc. Hay que pactar con la familia y los niños las medidas que se toman. Esto es importante: si un niño quiere pasar desapercibido debemos respetarlo. 

Esto en el caso de las aceleraciones, entiendo. 
Sí, pero las aceleraciones se tienen que hacer muy bien hechas y con unas explicaciones muy bien dadas a todas las partes porque si no tenemos una situaciones de acoso tremendas. También en cuanto a la flexibilización de asignaturas. Los centros tienen que tener claro que no se trata de poner más trabajo al alumno, sino aumentar el nivel de dificultad de la actividad. 

¿Y cómo se puede trabajar para evitar segregarlos dentro del aula?
¡Velando por no segregarlos! Cuando proponemos aumentar el nivel o proponer actividades diferentes más estimulantes es importante que busquemos la complicidad de los compañeros para nutrir esta actividad. Si se le propone a un alumno que escriba historias o cuentos, se le puede pedir a un compañero que lo ilustre. Es solo un ejemplo para ver cómo podemos promover la intercooperación dentro del aula. 
Ninguna diversidad es sencilla. 

¿Cómo se relacionan los niños con altas capacidades con los docentes?
Si un niño con altas capacidades se lleva bien con su profesor y es respetado por este, tiene la clase tranquila seguro. Pero si no es así, el niño le boicoteará constantemente. 
Es muy útil que el profesor sepa cómo enganchar a este alumno, cómo crear un vínculo emocional con él. Para el niño es importante sentirse respetado y acompañado. 

¿Cuándo es un buen momento para examinar un niño o niñas de altas capacidades?
Cada niño es un mundo pero, en general, cuanto antes mejor. A partir de los 4 años ya conoces al niño, ya sabes por donde va. Hay profesionales que apuntan que hasta los 12 años pueden ser precoces en algo y ya está. Aún siendo así, si son precoces en algo y esto les genera una dificultad del tipo que sea hay que atenderlos. 
Cuanto antes se les identifique sensorialmente y emocionalmente antes les entenderemos, porque esto es lo que más explosivo puede resultar en este tipo de casos. La base es que la parte emocional sea comprendida y cubierta. 

En una aula de más de 20 alumnos nos encontramos con muchas casuísticas distintas. ¿Es posible una educación personalizada para dar respuesta a todos?
Hay centros que lo están consiguiendo. Hacen evaluaciones individualizadas de los alumnos y no dejarán que se queden atrás, necesiten lo que necesiten. Pero el día a día de las escuelas es complicado y depende mucho del docente, del claustro y la dirección. Es un trabajo de equipo. 

Si tuvieras que definir tres retos de la educación entorno a las altas capacidades, ¿cuáles serían?
Yo, solo con que se comprendiera a estos alumnos ya haría una fiesta. Un poco más de empatía hacia ellos sería una gran notícia. Hay que sacar de ellos el máximo rendimiento y hacer que se esfuercen. Este es otro reto, claro: encontrar la manera de que trabajen. 
¡Si consiguen esto, ya no hace falta un tercero!


Si te ha gustado la entrevista a María Sánchez Dauder, no te pierdas la de Joseph Renzulli: “La curiosidad es uno de los indicadores más relevantes de los superdotados”.

Acerca del autor

Tiching

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Comentarios (1)

  • Muy interesante y muy cierto, no había pensado en eso pero es totalmente claro que aquellos niños con altas capacidades se les empiezan a aislar y a etiquetar solo porque son diferentes y es algo que definitivamente los perjudica y los hace sentir aislados. Definitivamente la empatia es el desarrollo emocional es algo que debería enseñarse en escuelas como cualquier otra materia.

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