Durante su infancia, sufrió dificultades de aprendizaje, ¿nos podría explicar con qué limitaciones se encontró respecto a los niños de su edad?
A los 5 años ya pude comprobar que aquello que otros niños aprendían con cierta facilidad, como por ejemplo escribir, era muy complicado para mí. Escribía las letras y los números al revés y los profesores se sentían desconcertados porque no eran capaces de entenderlo. Pensaban que lo hacía a propósito para hacerles la tarea más difícil. Tampoco entendía la relación entre las cosas y se me hacía imposible leer la hora en un reloj, entender una historia o aprender matemáticas o lenguas extranjeras.

¿Cómo se sentía y cómo lo vivía su familia?
Me sentía exhausta y desesperada porque vivía en un estado de lucha continua. Sabía que mis padres tenían altas expectativas conmigo. Eran inteligentes, habían ido a la universidad y, por tanto, lo lógico era que a mí me fuera bien en la escuela. Intentaba con todas mis fuerzas seguir el ritmo de mis compañeros, pero no era capaz. En aquella época no existían conocimientos sobre los trastornos en el aprendizaje y no entendían, ni en la escuela ni en casa, qué era lo que me ocurría. Por suerte, mi madre que era profesora y mi padre, científico e inventor, me alentaron a seguir luchando y a encontrar una solución.

En su libro La mujer que cambió su cerebro explica cómo combatió sus dificultades de aprendizaje. ¿Qué proceso siguió y cómo pudo revertir la situación?
Mi transformación empezó cuando mi madre creó unas tarjetas memorísticas en las que había números y letras, así pude empezar a leer y comprender las matemáticas básicas. Trabajaba unas 20 horas diarias para adaptarme a las exigencias del colegio. Hasta los 26 años no sabía lo que me pasaba, y fue gracias a un libro sobre un soldado ruso que tenía una herida de bala en el cerebro que empecé a entender que un parte de mi cerebro no funciona correctamente.

¿Qué es la neuroplasticidad y qué rol juega en el aprendizaje?
La primera vez que escuché hablar sobre neuroplasticidad fue en un estudio que el psicólogo Mark Rosenzweig realizó con ratas. Descubrió que a través de la estimulación y el juego, estos animales aprendían mucho más que en su entorno habitual. El cerebro cambiaba físicamente con la estimulación, lo cual causaba una mejor neurotransmisión y se reforzaba el aprendizaje. El estudio concluía que la estimulación puede mejorar el cerebro de forma positiva para hacerlo más eficiente y conseguir un mejor aprendizaje.

¿Cuáles son los signos más evidentes que nos alertan sobre posibles dificultades en el aprendizaje?
Las personas que padecen dificultades en el aprendizaje pueden ser inteligentes en diferentes áreas, sin embargo, su desarrollo no es el adecuado y su rendimiento está por debajo de la media. Existen indicadores como que se sienten perdidos o que hay muchas cosas que se les escapan y que no llegan a comprender y, además, tienen la necesidad de hacer un gran esfuerzo para realizar tareas que deberían estar a su alcance de manera mucho más sencilla.

¿Es cierto que las dificultades de aprendizaje no son sinónimo de un coeficiente intelectual bajo?
Todavía existe la idea equivocada de que los niños y niñas que tienen dificultades de aprendizaje no son inteligentes. La mayoría de estudiantes con dificultades de aprendizaje son inteligentes, pero hay una parte del proceso cerebral que no trabaja al mismo nivel que el resto.

¿Cómo debemos ayudar en un aula a los niños y niñas con dificultades?
En primer lugar, debemos entender e identificar cuál es su dificultad. Para ello, los profesores deben volcarse y mostrarse predispuestos a trabajar con estos niños y niñas. Por otra parte, se pueden desarrollar diferentes técnicas o estrategias específicas para ayudar a este tipo de alumnos. Por ejemplo, con programas cognitivos con los que los estudiantes puedan trabajar determinadas áreas y potenciar procesos de aprendizaje.

¿A qué edad se pueden empezar a trabajar las dificultades de aprendizaje?
Al empezar el colegio. Si lo hacemos desde pequeños, será más fácil que no pierdan la motivación por aprender, puesto que existe una gran lucha emocional detrás de las dificultades de aprendizaje. Por lo tanto, no importa la edad, sino hacerlo cuanto antes para que no se vea afectada la autoestima.

¿Qué es más recomendable para los niños y niñas que padecen dificultades en el aprendizaje: integración en la escuela o recurrir a centros especializados en trastornos de aprendizaje?
Todas las escuelas deberían tener una clase cognitiva con profesores especializados en este tipo de programas, para que los alumnos pudieran asistir durante el día, como una actividad de la escuela. Considero que todo se debería llevar a cabo dentro del colegio: leer en el aula, trabajar ejercicios, y si necesita refuerzo acudir a clases de aprendizaje cognitivo con las que fortalecer las funciones desajustadas.

¿Cuándo empezó a trabajar ayudando a otras personas que tenían dificultades en el aprendizaje?
En cuanto entendí que podía transformar mi cerebro y combatir todos los problemas de aprendizaje empecé a ayudar a aquellas personas que se sentían perdidas y tenían este tipo de dificultades. No todas las personas tienen el mismo tipo de trastorno que yo tuve, pero mi labor consiste en hablar con ellos, y evaluarlos para tratar de entender qué les pasa y poder diseñar ejercicios que les puedan ayudar. A partir de esta experiencia, decidí fundar el programa Arrowsmith.

¿En qué consiste Arrowsmith? ¿Cuál es su objetivo?
Es una escuela que ofrece programas con el único propósito de ayudar a personas de todas las edades con dificultades de aprendizaje específicas. Se basa en la filosofía de que es posible tratar las dificultades de aprendizaje identificando y fortaleciendo las capacidades cognitivas. Para ello, diseñamos programas cognitivos individuales para combatir las áreas de dificultad de cada persona.

¿Qué tipo de dificultades en el aprendizaje tratan en la escuela?
Actualmente el programa contempla hasta 19 dificultades distintas. Hay personas que pueden no ser capaces de entender las cosas, o de leer las expresiones faciales y, por eso no comprenden determinadas situaciones sociales. También las hay que no tienen capacidad de retención y, por tanto, les cuesta recordar. Por otra parte, hay personas que no entienden los números y muestran una especial dificultad con las matemáticas, o las que les cuesta escribir.

¿En qué consiste el programa para profesores Arrowsmith?
Es un curso intensivo de verano de tres semanas al que acuden profesores de todo el mundo que organizamos en Canadá y Australia. El objetivo es dotar a los participantes de una sólida base en la teoría y la metodología del Programa Arrowsmith. También realizamos sesiones informativas en Internet para profesionales y tenemos especialistas que ofrecen conferencias alrededor del mundo.

¿Están preparadas las escuelas y los profesores para tratar con alumnos que padecen dificultades?
Cada vez estamos aprendiendo más sobre el cerebro y cómo funcionan sus diferentes zonas y  estos conocimientos también llegan a los docentes. Ser profesor es vocacional, y la mayoría de ellos quieren evolucionar para ayudar a los niños y niñas con dificultades. Cuando les proporcionamos herramientas para que sus alumnos puedan aprender se sienten muy contentos y están deseosos de aplicarlas en sus clases.

Por último, ¿cómo puede ayudar la tecnología a superar dificultades en el aprendizaje’
La tecnología puede ser de gran ayuda con las dificultades que trabajamos. Existen herramientas como el reconocimiento de voz, que resulta muy útil para aquellos niños que no pueden leer, ya está tecnología nos ayuda a ponerle voz a un texto. El mejor uso de la tecnología es aquel que está enfocado al desarrollo de programas, que no sólo trabajan sobre una dificultad,  sino que su objetivo es aportar soluciones a los problemas.

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