¿Deberíamos aprender a programar en las escuelas?

Eduard Muntaner

Ingeniero informático experto en cooperación al desarrollo, autor del blog Com gotes a l’oceà. Actualmente combina su trabajo en UdiGital.edu en el Parque Científico y Tecnológico de la UdG, con el trabajo de cooperante voluntario en escuelas del sur de la India. Recientemente ha fundado el proyecto global Inventors4Change.

En la actualidad vivimos un boom de iniciativas que intentan acercar la programación a los niños. Algunos ejemplos podrían ser campañas como las de code.org (respaldadas por nombres como Bill Gates o Mark Zuckerberg), grandes proyectos como Codecademy, o la reciente incorporación de la asignatura obligatoria de programación web en la Comunidad de Madrid. La aparición de entornos de programación tan intuitivos como Scratch, App Inventor, plataformas abiertas como Arduino, y kits de robótica tan fáciles de usar como los LEGO Mindstorms, han creado un entorno favorable y han vuelto a poner sobre la mesa un tema que en realidad lleva estudiándose desde finales de la década de los 70: ¿Puede la programación ayudarnos a aprender de nuevas maneras y a tomar control consciente de nuestro propio aprendizaje?

Programar en clase | Tiching

Es importante señalar que muchas de estas grandes iniciativas actuales tienen un enfoque bastante menos atrevido, y en vez de esto, más pragmático y utilitarista: “enseñemos programación a los niños porque será una competencia básica en los trabajos del futuro” o “enseñemos programación a los niños para fomentar vocaciones científico-tecnológicas”.

Estos enfoques son sin duda interesantes, porque en este mundo cada vez más digital necesitaremos muchos informáticos e ingenieros, pero a la vez, estos planteamientos son cortos de miras, porque no ahondan en los beneficios de aprender a programar durante la infancia.

Según los pioneros en el tema, como Seymour Papert (creador del lenguaje LOGO) y otros investigadores posteriores: aprender a programar cuando somos niños nos ayuda a articular y analizar nuestro conocimiento, y a tomar control de nuestro proceso de aprendizaje. De hecho existen evidencias científicas que prueban que aprender lenguajes formales durante la infancia favorece que los niños hablen y piensen de forma más precisa sobre problemas complejos. Además, la programación estimula la creatividad y las capacidades de atención y de resolución de problemas.

Teniendo en cuenta sus beneficios, parece obvio que la introducción de la programación en las escuelas puede ser interesante, pero ésta no debería tener como objetivo principal formar a futuros programadores profesionales (de la misma manera que la música en la escuela no tiene como objetivo formar a futuros músicos profesionales). Por supuesto, si con su introducción además aumentamos el número de vocaciones científico-tecnológicas, especialmente entre las niñas, pues perfecto. Pero este debería ser un efecto secundario, no el objetivo principal.

En la actualidad usamos el término Pensamiento Computacional para referirnos a todas aquellas técnicas y metodologías de resolución de problemas que aprendemos y asimilamos mediante la programación, y que no son solamente útiles para resolver problemas informáticos, sino para comprender y razonar sobre todo tipo de sistemas, procesos y problemas.

La ventaja del Pensamiento Computacional es que puede introducirse de forma transversal, a través de cualquiera de las áreas que habitualmente se estudian en las escuelas, da igual si es arte, lengua o ciencias. En cualquier asignatura los niños pueden crear (individualmente o en equipos)  sus propios juegos, simulaciones, historias interactivas, robots, proyectos artísticos, etc. Además se complementa a la perfección con el aprendizaje basado en proyectos (PBL) y con la cultura maker que está resurgiendo en estos últimos años. Su introducción puede ser relativamente económica, ya que no requiere grandes equipamientos, y en la actualidad existen innumerables entornos y plataformas. Y lo más importante de todo: ¡a los niños les encanta!

Así que, ¿por dónde empezamos?

Comentarios(6)

  • Los argumentos relacionados con el desarrollo cognitivo y la mejora incluso de la metacognición me parecen muy interesantes, pero hay un argumento que utilizan algunos relacionado con que estamos formando en competencias que serán necesarias en el futuro, sin parar a pensar que al ritmo que va todo esto lo mismo la programación en el futuro se realiza utilizando el lenguaje natural en cuyo caso tal vez nos centremos de nuevo en que nuestros hijos sean capaces de redactar correctamente ¿o no?

  • Hola Eduard, me gusto mucho tu nota.

    En el título nos preguntas:
    ¿Deberíamos aprender a programar en las escuelas?

    Siiii, por supuesto que sí, y lo podemos hacer ya, aquí y ahora!

    …Y hacia el final de tu nota nos decís:
    Así que, ¿por dónde empezamos?

    En el link de abajo escribí (es totalmente público, libre de uso y aplicación) un plan y su fundamento para “Aprender a Programar en las Escuelas” aplicable a cualquier escuela del mundo y a cualquier nivel de enseñanza.

    http://aprender-a-programar-en-las-escuelas.blogspot.com/2014/06/propuesta.html

    Me gustaría que le des un vistazo y me digas que te parece, yo programo en Smalltalk el mismo lenguaje con el que se hizo “Scratch”…

    Saludos, abrazo grande.
    Adrián.

  • muchas gracias por el articulo me sirvió muchisimo

  • Gran artículo.

    Totalmente de acuerdo.

  • Gracias!

    No creo que haya una edad concreta para empezar. Ahora hay herramientas que permiten dar los primeros pasos en programación sin necesidad de tener desarrollada por completo la capacidad lectoescritora (por ejemplo Scratch Jr.). Así que en teoría puede empezarse en pre-escolar.

    Yo personalmente creo que 3º de primaria es un buen momento para dar un empujón en ese sentido y empezar a construir programas.

    Esperar a secundaria me parece una equivocación.

    Pero sólo son opiniones! :)

    Saludos

  • Muy interesante. A partir de qué edad puede introducirse la programación?

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