7 juegos para 7 asignaturas

Miriam Sancho Mengod

Maestra de Educación Primaria, Especialista de Audición y Lenguaje, Pedagogía Terapéutica e Inglés. Psicopedagoga. Máster en Competencias Docentes Avanzadas. Y mi mejor título, aunque no sea universitario: Mamá de 5.

Lo que es y lo que no es

Ni tener una iluminación un martes por la mañana y llevarse un juego de mesa a clase para trabajar un contenido es Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ), ni un currículo estructurado en materias estancas es la mejor forma de enfocar el aprendizaje. Con esto quiero aclarar que lo que aquí nombro son meras pinceladas que me gustaría sirvieran de inspiración para aquellos profes que defienden un modo de educar respetuoso con los tiempos, espacios y modos de aprender de los niños, donde el juego, el descubrimiento y el asombro son el camino natural de aprendizaje.

7 juegos para 7 asignaturas

Mientras que el juego libre no tiene más objetivo que la mera diversión, el ABJ podríamos definirlo de una manera sencilla como el uso de juegos cuyo fin es el aprendizaje. Para profundizar sobre este concepto, y otros muchos relacionados con el juego, os recomiendo encarecidamente que leáis a Pepe Pedraz, gran experto en el tema. 

Jugar por placer

En mi experiencia como alumna, cuando en el aula entraban memories, mazos de cartas y tableros de temáticas de lo más variopinto (desde vocales hasta clasificaciones de los seres vivos), en el fondo todos sabíamos que eran contenidos disfrazados de juego de mesa y sí, quizá estábamos deseando jugar en clase para evitar la sesión magistral, pero sus dinámicas, mecánicas y estética dejaban mucho que desear y, por tanto, nadie se planteaba pedirle a sus padres una caja de esas para su cumpleaños. Esa es la diferencia principal con aquellos juegos de mesa “puramente académicos” y los que ahora están empezando a colarse en las escuelas, con los que los niños no solo aprenden contenidos de una forma mucho más global, sino que ponen en práctica multitud de destrezas y provocan un cambio más profundo.

Cada oveja con su pareja…o no

Asignar un juego a una determinada asignatura puede ser muy limitador. Puestos a clasificarlos, sería más adecuado hacerlo según las habilidades que trabaja pero, asumiendo que esta es la realidad del Sistema Educativo Español, así los vamos a presentar pensando, sobre todo, en los contenidos a trabajar en los cursos superiores de Primaria.

  • Lengua Castellana: Código Secreto. En este juego por equipos, un miembro del grupo tendrá que intentar que los otros adivinen una serie de palabras conectándolas entre sí utilizando un solo término. Rápido, dinámico y quizá algo complejo al principio, pero una apuesta segura para trabajar los campos semánticos, palabras polisémicas, sinónimos y antónimos y desarrollar el razonamiento, la expresión y comprensión verbal. Seleccionando contenidos específicos (o haciendo tus propias tarjetas personalizadas), puede servir para reforzar conceptos de cualquier asignatura. Por supuesto, sería una opción válida para trabajar en Inglés o cualquier otra lengua extranjera.
  • Matemáticas: Penny Papers Aquí nuestro pequeño homenaje a los juegos de papel y lápiz. Existen 3 juegos diferentes de esta saga, en cada uno de ellos encontraremos una aventura en la que ayudar a nuestra protagonista, pero la mecánica básica es igual en todos los casos: Lanzar 3 dados y combinar los resultados obtenidos, utilizándolos de forma individual o sumándolos, disponiéndolos de la mejor forma posible atendiendo a varios criterios que, según su ubicación, darán más o menos puntos: Series, números repetidos etc. Fenomenal para el cálculo mental, la anticipación, la planificación, la toma de decisiones, la orientación espacial… Es perfecto para aquellos que no les gusta esperar turnos eternos, con este juego no les dará tiempo a aburrirse: ¡Todos juegan a la vez! Sencillo, partidas de unos 20 minutos, portátil y, además, se puede jugar de 1 a infinitos jugadores y apto para pequeños (a partir de 8 años) y mayores. ¿A que tienes ganas de probarlo?
  • Sociales: Carcassonne. En este juego de 2 a 5 jugadores, mientras construimos, loseta a loseta, esta preciosa ciudadela amurallada francesa, trabajamos aspectos estructurales y sociales propios de la Edad Media y desarrollamos la percepción espacial, el pensamiento estratégico, la concentración y la toma de decisiones. Cuenta con montones de expansiones y con el juego independiente “Cazadores y recolectores”, con una dinámica similar al juego original, pero con una ambientación diferente y algo más compleja, que nos permite profundizar en muchos conceptos relativos a los primeros pobladores.
  • Naturales: Bohnanza. Con este juego tamaño reducido, además de aprovechar para trabajar contenidos relacionados con los vegetales, el campo y la agricultura, aprenderemos el manejo del dinero, la negociación y perfeccionaremos nuestra capacidad organizativa, secuenciación temporal y comunicación verbal mientras plantamos, cosechamos y vendemos nuestras judías. 
  • Educación Artística: Imagine. ¡Creatividad al poder! En su turno y después de dar la pista indicada, cada jugador deberá intentar que el resto de participantes adivinen la palabra que le ha tocado. Para ello tendrá que seleccionar las cartas necesarias cuyos símbolos o imágenes combinados faciliten que los demás averigüen de qué se trata. Lo curioso es que, además de poder moverlas, señalar o tapar una parte, las cartas son transparentes, por lo que se pueden superponer, pudiendo crear infinidad de composiciones. Más complicado de lo que pueda parecer en un principio, pero con el pro de que la puntuación pasa a un segundo plano y la atención se focaliza en adivinar el enigma.
  • Música: Mascletà. Risas aseguradas en un juego de lo más explosivo en el que los niños tendrán que esforzarse para reproducir un espectáculo pirotécnico con su propia voz. Atención, concentración, memoria y ritmo son algunas de las funciones se trabajan en esta particular fiesta sonora.  
  • Educación Física: Twister. Más que juego de mesa, es juego de suelo, pero este, como muchos “clásicos”, son válidos validísimos y no pierden actualidad. Motricidad gruesa, elasticidad, lateralidad… ¿quién no lo ha pasado en grande con el Twister? ¿Y si cogemos una tiza y pintamos un tablero gigante en el suelo del patio, o cambiamos los colores por otras imágenes para repasar conceptos de otras asignaturas? ¡Pie derecho en mamífero! ¡Mano izquierda en hexágono! Las posibilidades son infinitas.

¿Os quedáis con ganas de más? Visita prescriptiva a Efecto Lúdico y, en cuanto acabéis de leer, directos a unirse al grupo de Facebook  Pequeño Rincón de los Juegos de Mesa.   Si sois más de formaros leyendo, os recomiendo “Educar Jugando: un reto para el siglo XXI” y “¿Jugamos? Como el aprendizaje lúdico puede transformar la educación

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