La poesía es uno de los géneros que más cuesta trabajar con los niños y los adolescentes. ¿Por qué cree que sucede esto?
Yo creo que porque los profesores no leen bien poesía en clase y no la comunican como es debido. La poesía es un género para ser leído en voz alta, aunque ahora se cultive el placer de la lectura individualmente. No es fácil hacerlo, hay que saber entonar, marcar los tiempos, las pausas y, sobretodo, comunicar la emoción del poema. Por eso es imprescindible que la lectura sea en voz alta. No hacerlo así hace perder el sentido al texto.

¿Y cómo se transmite ese sentido?
Algunos piensan que es el lector el que debe emocionarse para transmitir ese sentido y no es así: el secreto está en transmitir la emoción a quién escucha, y eso se logra con unas buenas pautas de lectura en voz alta. El profesor que lee a menudo a sus alumnos consigue que les encante la poesía.

¿Qué se necesita para atrapar a los más pequeños en este género?
Tres cosas: es imprescindible que al profesor le guste la poesía, para empezar. En segundo lugar, hay que leerla en voz alta y, por último, el profesor debe seleccionar los poemas adecuados a los intereses de cada edad.

¿Qué pautas daría a los profesores para hacer una selección óptima?
La selección debe variar según la edad del alumnado. De los 12 a los 14 años, les gustan los poemas sonoros, divertidos, que tengan rasgos de humor, las fábulas de animales, etc. Tienen un nivel de maduración pequeño, así que hay que elegir poemas con poca carga o adecuada a su edad. Pero a partir de los 14 años, que empiezan a madurar y las hormonas empiezan a tomar protagonismo, se puede empezar con poemas que toquen el tema amoroso. Cuando cumplen 17-18 años, sin embargo, enganchan mucho los poemas sociales que tratan sobre la paz, la libertad, el matiz filosófico, la percepción del mundo, etc.

Entonces, el problema no es que a los niños y niñas no les guste la poesía…
Es imposible que no les guste porque están conectados todos los días a la música, y la poesía es canción. El truco está en seleccionar la adecuada a sus intereses.

¿Qué pautas le daría a un profesor de ESO para seleccionar poesía?
La primera, que tenga una selección propia. Los poemas que más le llaman la atención al docente deben formar su antología. Es importante también mezclar clásicos con autores modernos.  A mí me ha funcionado muy bien pedirles las canciones que más les gustan. Entonces las leo en voz alta, y también busco poemas que más o menos traten ese asunto. Así ven que la estructura de la canción moderna se corresponde con los poemas clásicos. Si les demuestras que son parecidas, los tienes en el bolsillo.

¿Es interesante que los alumnos también aporten y compartan sus gustos?
Por supuesto, y que participen de la poesía. Otro recurso es que los chicos y chicas pongan música a las letras, que las canten en clase, que se animen. A partir de ahí, el salto a la poesía clásica es solo un empujoncito.

¿Se puede enseñar a escribir poesía?
Sin duda alguna. Hay talleres para enseñar a escribir poesía, pero la clave está en enseñar a leer poesía, en aficionarlos a leer. Luego los que tienen capacidad creativa la escribirán ellos mismos.

¿Y los que son menos creativos?
Ellos también. Si aprenden las estructuras de las anáforas o de los paralelismos,  después se divertirán escribiéndolas. Hay que enseñar cuatro o cinco recursos muy básicos: la antítesis, la comparación, la metáfora, etc.

En cuanto a los temas, ¿sobre qué recomienda escribir?
Hay que perder el miedo también a la temática. Los chicos y chicas deben escribir cosas divertidas, incluso provocadoras. Cada uno a su gusto, no hay que asustarse de que sean subidas de tono. Vas añadiendo recursos uno tras y otro, y con eso hacen poemas divinos.

Hemos hablado hasta ahora de secundaria. ¿En primaria se puede trabajar la poesía?
Claro, a los pequeños les encantan los trabalenguas y los juegos de lenguaje. También tenemos fábulas sencillas. Los pequeños disfrutan con la poesía más que los adultos porque no tienen tantos prejuicios, no temen hacer el ridículo. Se lanzan con mayor facilidad. Si al profesor le gusta la poesía, va a encontrar el camino de hacer partícipes a sus alumnos, igual que a uno que le gusta la narrativa acaba contagiando a sus chicos y chicas. Los alumnos son un reflejo de la pasión del profesor.

¿Es recomendable hacer estudios y trabajos del autor del poema y su contexto?
En primero y segundo de la ESO no. Lo primero es que se enamoren de la música, de la poesía. En tercero y cuarto está bien que vean un poco quien es el autor, pero sin abrumarles con información. En cuarto un folio de poemas adecuados a la edad de autores clásicos viene muy bien. Hay que mezclar con autores modernos. A los niños hay que enseñarles que la poesía tiene una actualidad absoluta.

¿Y esto cómo podemos hacerlo?
Un recurso interesante es coger cantautores que tengan letras muy bonitas. A mí me funcionaron muy bien las canciones de Serrat, de Lluís Llach, de Nacho Cano, Luis Eduardo Aute, etc. También Fito y los Fitipaldis tienen unas letras fabulosas para trabajar. A la poesía no se puede entrar con Garcilaso; llegarán, pero lo harán más tarde. A la poesía hay que entrar con Fito y los fitipaldisHay que empezar siempre por la canción, los profesores estamos locos y empezamos por lo clásico y es ahí donde nos equivocamos.

Los clásicos para el final entonces.
El camino es la canción moderna con una buena letra. Analizar esa canción como si fuera un soneto de Garcilaso. Es mucho más fácil explicar los recursos literarios con una canción de Fito que hacerlo con un clásico. Una vez que han entendido los recursos estilísticos y empiezan a hacer canciones es cuando puedes entrar al clásico.

¿Y valoran los clásicos de la misma forma que lo hacen con las canciones de hoy día?
Cuando los niños entienden los recursos que en los cantantes actuales son fáciles se dan cuenta que en los poetas clásicos están elevados a la cima. Es entonces cuando pueden valorarla.

Se ha utilizado la poesía como una herramienta para entrenar la memoria. ¿Se pueden desarrollar otro tipo de competencias?
¡Claro! La poesía es el camino de la arquitectura. Tengo muchos alumnos arquitectos en la Universidad Politécnica con premios nacionales de poesía. Nuestro género no deja de ser una construcción y la connotación que tiene las palabra dentro de un verso es arquitectónica.  Pero sí, la poesía hay que aprenderla de memoria. Los chavales deben tener en la memoria una alacena de poemas, esto enriquece la sensibilidad y la memoria. Además, sirve para organizar el pensamiento.

¿Qué capacidades cree que favorece la poesía?
Para empezar la capacidad de síntesis, la de sugerencia, pero sobre todo, te pone en contacto con no lo que no tiene nombre, con el yo más íntimo. La poesía le pone nombre a los sentimientos más complicados. Todos tenemos corazón de poeta, lo que no tenemos son sus palabras. Lo sentimientos son comunes para todos, pero no todos los sabemos expresar igual. Con la poesía definimos sentimientos complejos, profundos, difíciles de definir. Reconocemos en la poesía situaciones y sentimientos que vivimos todos.

¿Esto sirve para trabajar emociones? Sobre todo en edades complicadas, como en la adolescencia.
La poesía es, en esa edad, absolutamente terapéutica. Para empezar, la poesía, como todo acto de lenguaje, ordena los sentimientos en el espacio-tiempo. Hay que poner una palabra delante de otra. Un adolescente en una etapa confusa tiene desasosiego y como no lo entiende lo tapa, lo tapa mal, como puede, con alcohol, con violencia. Si a ese adolescente le desatas la pasión de la escritura, para empezar tiene que escribir ese pensamiento confuso. La escritura en esta edad es pura terapia, lo repito. El resultado es tan bonito que por feos que sean los sentimientos, la forma les gusta. Los adolescentes que escriben tienen menos problemas que los que no escriben.

¿Y esta “terapia” puede acabar convirtiéndose en profesión?
Con el tiempo y el oficio se convierte en arte.

Acerca del autor

Tiching

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Comentarios(2)

  • Ada isabel Diaz

    Bella la informacion nunca es tarde para aprender lo tomare para hacer de ese articulo una herramienta pedagógicas

  • Esther Valdés

    Excelente! ojalá mi profe de español hubiese pensado igual.

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