12 ideas para disfrutar con los más pequeños en la naturaleza

Los beneficios que nos ofrece salir a la naturaleza en familia son importantes, especialmente para los niños, como afirma la especialista Heike Freire y otros investigadores. La naturaleza mejora el desarrollo cognitivo de los más pequeños y, entre otras ventajas, amplía la capacidad de razonamiento y de observación.

Aprender en la naturaleza | Tiching

  1. ¡Disfrutad también de los preparativos!: Incluso antes de que el viaje empiece, ya podéis hacer que la experiencia sea divertida, e intentar que todos participen en ella. Pasadlo en grande eligiendo la ropa que llevaréis o preparando la mochila, una actividad que además puede servir para enseñar a los más pequeños a ir adquiriendo responsabilidades.
  2. Descubrid las plantas de la zona: En casa o por el camino id aprendiendo sobre los seres vivos que os encontraréis, para luego saber cómo reconocerlos. ¿Sabéis para qué sirve el tallo de las plantas, o conocéis los diferentes árboles? Podéis, incluso, empezar una colección de hojas secas y guardarlas en algún álbum. ¡Y no os olvidéis de recoger las setas comestibles que os encontréis por el camino!
  3. Conoced los animales que conviven en el entorno: Observar a los pájaros es una hermosa experiencia que puede dar lugar a interesantes conversaciones y actividades sobre la vida de estos animales. Jugad a encontrar nidos abandonados o a intentar imitar su sonido. ¿Habéis probado, por ejemplo, a clasificar las diferentes familias de la fauna silvestre?
  4. Elegid el deporte que más os guste: La idea más sencilla, y apta para todas las edades, es el senderismo. ¡Basta con ponerse un buen calzado y empezar a andar! Sin embargo, una de las ventajas de la naturaleza es que en ella podréis realizar prácticamente cualquier actividad deportiva: ciclismo, escalada, natación, deportes de equipo…¿cuál es vuestra favorita?
  5. ¿Y si exploramos el lado más científico?: La actividad puede alargarse al llegar a casa si la curiosidad sigue viva. Una mirada bajo la lupa de los minerales que hemos recogido para poder clasificarlos, investigar sobre los insectos que hemos visto, o plantar alguna semilla que hayáis recogido pueden ser geniales ideas.
  6. Aprended a relajaros:  A veces, las prisas de la ciudad y la rutina no nos dejan tiempo para el autoconocimiento y meditación.  Debemos aprovechar la oportunidad, dado que el medio natural minimiza el impacto del estrés en la vida de los niños y les ayuda a enfrentar la adversidad. Además, puede ser el mejor entorno para iniciarnos en técnicas de concentración o relajación, como el yoga. ¡Y los más pequeños lo pasarán en grande!
  7. Construid cabañas: Es una de las actividades que todos los niños suelen disfrutar muchísimo cuando se encuentran en un entorno natural, buscando construir su propio espacio, un lugar íntimo y secreto. Lo habitual es que la construyan sin nuestra ayuda, pero podemos echarles una mano si nos lo piden. Los arquitectos, claro, serán ellos, y los adultos nos limitaremos a estar a su lado como mero apoyo.
  8. ¡Que la naturaleza os inspire!: Es una ocasión única para dejar volar vuestra creatividad y dibujar lo que vais viendo o lo que eso os sugiere. O, incluso, hacer composiciones y collages con elementos naturales que dejaréis en el lugar donde se realizaron.
  9. Contemos un cuento bajo la sombra de algún árbol: Podéis vivir un momento muy especial si compartís una historia sentados en algún lugar tranquilo y calmado. Seguro que cada uno conoce alguna leyenda o relato que puede compartir con los demás, ¿y si participamos todos?
  10. Dales a los más pequeños independencia y tiempo para ellos: Es necesario también que pasen tiempo solos, descubriendo por su cuenta el entorno y aprendiendo a superar los retos que les puedan surgir. Además, ¡así tendréis después un montón de historias que compartir!
  11. Aprovecha para transmitirles el amor por el planeta y la biodiversidad: Tras una experiencia tan cercana a la naturaleza, es probable que a los más pequeños les apetezca investigar sobre el medio ambiente y los problemas a los que se enfrenta. ¿Por qué no hablarles de sostenibilidad mientras reciclamos las botellas de plástico o creamos instrumentos caseros con materiales de desecho?
  12. Una increíble experiencia para no olvidar nunca: Si recogéis diferentes objetos (piñas secas, hojas, palos…) podéis introducirlos en un tarro donde escribáis la fecha de la actividad, como recuerdo. ¡O decorar las piedras que guardásteis para que os saquen una sonrisa cada vez que las miréis!

Y tú, ¿qué actividades sueles realizar en la naturaleza? ¡Compártelas con el resto de la comunidad educativa!

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