Cuatro pendientes en la Educación Digital

  • Por Rodolfo Esteban Cerrizuela
  • Opinión
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Rodolfo Esteban Cerrizuela

Rodolfo Esteban Cerrizuela Licenciado en Educación, Profesor de Nivel Primario y Nivel Superior, Socio Fundador de Fundación L.E.A. Lugar por la Educación Argentina. Autor de la web: www.estebancerrizuela.net.ar

Uno de los escenarios

Entre los muchos hábitos y situaciones sociales nuevas que han surgido a partir de la pandemia producida por el COVID-19, se encuentra el enorme desafío de adecuar las prácticas escolares habituales a un formato digital que permita la continuidad del proceso de enseñanza y aprendizaje. Ante semejante reto, en muy poco tiempo, la gran mayoría de docentes de todos los niveles y modalidades, tuvimos que recurrir a una formación inmediata (algunos ya la tenían, otros debieron profundizar) sobre plataformas, educativas, aplicaciones y recursos digitales que pudieran servir a tal propósito. 

cuatro pendientes de la educación digital

Gracias al gran espíritu de trabajo y compromiso de cada docente, más temprano que tarde, aun debiendo sortear muchas dificultades, con la necesidad de establecer los primeros contactos y canales para mantener a los estudiantes comunicados con la escuela, comenzaron a llegar distintas actividades, propuestas y trabajos en diversos formatos (audio, texto, vídeo) de manera sincrónica o anacrónica; utilizando variados recursos y soportes digitales como: WhatsApp, Facebook, Instagram, twitter, blogs, sitios web, por mencionar algunos.

4 pendientes en la Educación Digital

Ante este escenario y momento histórico, considero importante, recordar y reflexionar sobre algunos puntos que parecieran haber pasado a un segundo plano y en muchas ocasiones, podrían ser elementos a tener en cuenta en esto de pensar los procesos de enseñanza y aprendizaje mediado por la educación digital.

En primer lugar quisiera compartir la preocupación sobre la situación de aquellos estudiantes que por diferentes razones (falta de dispositivos, escasez de ellos, falta conectividad, problemas de horarios, los diversos contextos y múltiples realidades familiares, etc.), no pudieron “conectarse” con la escuela. Pensar en un proceso de educación digital, virtual, remota o a distancia no tiene asidero posible si no se logra el acceso básico, de todos y cada uno de los estudiantes y encargados o responsables del proceso educativo con al menos un dispositivo y conectividad adecuada de forma gratuita. Este punto es posible vincularlo directamente con el trabajo que desarrolla Reig, D. (2016) quien postula como un primer nivel de análisis la utilización de TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) las cuales nos brindan un acercamiento a las herramientas y un aprendizaje sobre la tecnología. Este nivel está basado principalmente en la utilización de los dispositivos de manera instrumental junto a la obtención de información y la incipiente interacción a partir de las redes que podemos establecer de manera personal.

En segundo lugar considero, pendiente la alfabetización digital, tanto de estudiantes como de educadores. Muchos, por las razones antes mencionadas, faltas de formación o capacitación insuficiente, motivos personales, manifiestan muy poco conocimiento o utilización de procesadores de texto, audio, imagen, vídeo y planillas de cálculo en un ordenador o dispositivo. Esta situación se empeora con la utilización de dichos recursos en línea conectados a internet, como por ejemplo archivos en la “nube”, los paquetes ofimáticos que ofrecen Google, Microsoft o los de programación libre. Nuevamente los aportes de Reig, D. (2016) nos ayudan a comprender un segundo nivel, más evolucionado que recibe el nombre de TAC (Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento). Las TAC no solo incorporan el carácter instrumental de las TIC, sino que suponen el aprendizaje con la tecnología y el desarrollo del pensamiento crítico, la habilidad de seleccionar, clasificar, jerarquizar y procesar la información de manera de construir conocimiento significativo, sumado a la posibilidad de aplicarlo o compartirlo de manera colaborativa y reflexiva.

Un tercer pendiente que considero relevante es el trabajo, capacitación y formación permanente en ciudadanía digital. Sobre esto, muchas veces existen confusiones, creyendo o interpretando que con la alfabetización digital alcanza para ser “ciudadano digital”. A mi entender, pensar en una formación en ciudadanía digital implica el conocimiento y práctica del conjunto de normas y pautas que demanda la buena convivencia y la adquisición de habilidades, competencias, cuidados y responsabilidades que conlleva el ejercicio pleno del rol de ciudadano en los términos que se aplican en el mundo físico, adecuados nuestro recorrido como transeúntes del universo digital. Para mencionar algunos aspectos a modo de ejemplo:

  • Netiqueta: (etiqueta) como  el conjunto de normas de comportamiento adecuado y general en la navegación por internet. Son consideradas a modo de adaptación de las reglas de etiqueta y buenas costumbres del mundo real aplicadas en el universo digital. 
  • Comunicación: los distintos dispositivos y soportes digitales han modificado también los modos de la comunicación entre los usuarios de dichas tecnologías. Estos cambios generaron una nueva “estructura social” que de algún modo administra quién, cómo y cuándo, deben interactuar las personas. Ante esta situación es importante que los estudiantes aprendan a diferenciar y adecuarse al mejor modo de comunicación para cada momento determinado. 
  • Acceso: Analizar la participación digital y democrática plena en la sociedad del conocimiento. Reflexionar sobre las edades, alcances y tipos de dispositivos.
  • Seguridad: Debemos informarnos, socializar, prevenir y proteger a los estudiantes de los delitos de grooming, bullying y la práctica del sexting. Necesariamente debemos garantizar la seguridad y el acceso de los estudiantes a un ambiente alfabetizador digital protegido utilizando plataformas seguras, evitando aulas digitales con accesos sin control.
  • Responsabilidad: Es necesario reflexionar y trabajar con nuestros estudiantes sobre la responsabilidad que se adquiere por los hechos, las acciones y consecuencias que se producen en el universo digital.
  • Derechos: Trabajar las libertades que tienen todas las personas en el mundo digital, al igual que reflexionar sobre la vulneración de derechos que se producen en estos espacios.
  • Ergonomía: Colaborar, cuidar y proteger el bienestar físico en el ejercicio de una ciudadanía tecnológico digital. Comprender la importancia de la postura, cuidados visuales, auditivos, luminosidad, cantidad de horas de exposición ante los dispositivos, etc.
  • Salud mental: Establecer pautas de trabajo sencillas y limitadas en el tiempo que protejan a los estudiantes de presiones psicológicas, ansiedades y angustias.

La siguiente categoría o nivel, siguiendo la propuesta de Reig, D. (2016), recibe la denominación de TEP (Tecnologías del Empoderamiento y la Participación) que junto y de forma interactiva con anteriores niveles, tiene su impronta en una fuerte participación y ejercicio pleno de una ciudadanía digital responsable, que nos permita  de modo cooperativo y colaborativo, la construcción, crecimiento, desarrollo y difusión de nuevos conocimientos que contribuyan con el entramado social desde una perspectiva digital

Finalmente, en cuarto lugar, de modo transversal a las anteriores, considero fundamental mantener en todo momento el carácter profundamente humano que debe sustentar y nutrir todo proceso de enseñanza y aprendizaje mediado por cualquier tecnología, entendiendo que la escuela es una de ellas, pero específicamente, en la utilización de tecnologías digitales. Debemos comprender que las llamadas nuevas tecnologías son solo un recurso, una herramienta más, muy poderosa, pero una herramienta al fin que de ningún modo reemplaza el vínculo afectivo y la calidez que se produce entre el estudiante y el educador. Cuando enseñamos utilizando la tecnología, no debemos deshumanizar los procesos de enseñanza y aprendizaje, es decir, de igual modo que en la presencialidad debemos dispensar el mismo trato, aclarando las dudas que surjan, respondiendo las inquietudes, respetando los tiempos que requieren y las necesidades de cada uno de nuestros estudiantes entendiendo que ocuparnos de mantener la “humanización” del vínculo pedagógico, la comunicación entre estudiantes y docentes, es justamente fortalecer la potencia transformadora de la Educación.

A modo de síntesis y emulando la pirámide de Maslow, podría representar los conceptos mencionados a fin de establecer un posible recorrido a atender en el camino a una Educación Digital posible. 

Pirámide de Maslow para humanizar la educación digital

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