Gamifica tus clases de inglés para un aprendizaje profundo

  • Por Arnau Gómez Farell
  • Opinión
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Arnau Gómez Farell

Profesor de inglés y estudiante. Mi curiosidad es más grande que mi tiempo libre, así que he empezado como YouTuber de ciencia y educación en Nerdifico.

Todos los profesores de lenguas sabemos que nuestros alumnos deben leer, escuchar, hablar y escribir el máximo tiempo posible. Sin embargo, la simple ingestión y producción de contenido ¿es suficiente para mejorar nuestras habilidades de uso la lengua? Según un artículo de Montserrat Castelló, aquél viejo dicho de que “El hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra” presenta clara advertencia los maestros: no aprenden los alumnos que escriben más o realizan más ejercicios del cuadernillo, sino aquellos con más oportunidades para reflexionar sobre el lenguaje. 

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Esta idea resulta bonita sobre el papel. Pero, frente a dos grupos de quinto y sexto de primaria, aproximadamente de ocho alumnos en inglés extraescolar, no parecía fácil hacer reflexionar a un grupo tan dinámico. Mi descubrimiento es que, si convertimos las actividades de clase en un juego, se generan muchas más oportunidades para reflexionar sobre la lengua.

A principios de este curso, en clase de inglés, veía que algunos de mis alumnos repetían los mismos errores en un texto y en el siguiente, aún después de haber tratado el tema en clase. Además de sacarme de quicio, esta observación me hizo reflexionar y recordar que el aprendizaje no se reduce a incorporar nuevos conocimientos. Según D. P. Ausubel, el aprendizaje es un proceso en que reestructuramos nuestros esquemas mentales. Aprender es reflexionar para desaprender: identificar los errores que he cometido, reflexionar y desarrollar nuevas estrategias para que no me vuelva a equivocar. 

A continuación, pongo ejemplos de dinámicas y juegos de rol que motivaron a mis alumnos a reflexionar, para que los profesores de inglés los puedan adaptar a los intereses de su grupo.

  • A mitad de curso, entré a clase explicando que no era yo, sino mi hermano gemelo. Además de generar muchas risas, esto nos llevó a diseñar cada uno su árbol genealógico y, copiando elementos de los videojuegos, preparar una competición con puntos y un jurado. Las aplicaciones ClassDojo y Wheel Decide pueden ser útiles para gestionar las puntuaciones y organizar los turnos. De esta forma, teníamos una forma motivadora de coevaluación. En la reflexión final conjunta, se percataron de que les faltaba vocabulario para introducir su opinión y argumentarla.
  • Sacando la inspiración de la crisis de los refugiados, hicimos un juego donde equipos de 3 alumnos tenían que hacer actividades del libro de texto para ganar dinero y pasar la frontera de un país. El juego era expresamente desigual: unos grupos ganaban más dinero que otros por el mismo trabajo. Así, además de hacer un repaso de los contenidos todo el trimestre, al final sacamos muy buenas reflexiones sobre desigualdades sociales y los prejuicios, pero se requiere madurez y respeto entre compañeros para que el juego salga bien y evitar peleas.
  • Para autoevaluar su compromiso con los deberes, un juego inspirado en Pokémon donde, después de formalizar su compromiso en un contrato (como ya hacían los alumnos del famoso Célestin Freinet), miran como su Pokémon sube de nivel y gana nuevas habilidades a medida que los hacen.

Actividades como esta requieren tiempo y un poco de preparación, pero ¡Qué aburrido habría sido, en la primera idea, introducir el vocabulario de la familia sin más y pasar a hacer los ejercicios!

Dentro de los juegos de rol había las siguientes oportunidades para reflexionar: 

  • La autoevaluación y la coevaluación, ayudados de una rúbrica sencilla. 
  • La reflexión en grupo delante de la pizarra. Yo, como profesor, escribía en la pizarra alguna frase con errores de los textos producidos. A partir de las propuestas de los compañeros, la corregíamos. Finalmente, sacábamos una norma gramatical sencilla que explicara por qué había allí un error.

Existen muchas más posibilidades de reflexionar sobre la lengua, y cada maestro tiene que usar las más adecuadas a su actividad. Pero, en todos los casos, una cosa es cierta: si no dejamos un espacio y un tiempo para que nuestros alumnos se autocorrijan y aprendan, no podemos esperar que todos aprendan de sus errores. Además, cuándo más lejos estamos en el estudio de una lengua extranjera, encontramos más contenidos (como los phrasal verbs) todavía más difíciles de aprender sin reflexionar y comprenderlos. Por suerte, la gamificación nos da muchas estrategias para que los alumnos se animen a reflexionar y pierdan el miedo a la autocrítica. 

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