Deberes: hacia una nueva conceptualización para aprender fuera del aula

Ingrid Mosquera Gende

Profesora adjunta en la Universidad Internacional de La Rioja. Dpto. Inglés. Facultad de Educación. Doctora en filología inglesa. DEA en Psicología de la Educación. Postgrados en Alteraciones de la Audición y el Lenguaje y en Estrategias de Aprendizaje. Máster en Docencia Universitaria.

Últimamente, se está debatiendo mucho sobre los deberes, tanto sobre la posibilidad de poner menos, como de cambiar el tipo de deberes o, incluso, de eliminarlos.

En gran medida, los deberes se encuentran, desde mi punto de vista, anticuados, ya que suelen implicar actividades repetitivas del material teórico visto en clase, sin promover demasiado la reflexión o la creatividad. Un problema que se ve agravado según avanzamos en las diferentes etapas, encontrando, paulatinamente, una mayor teorización de las actividades. Así, pienso que un cambio en la concepción y desarrollo de los deberes podría resultar muy positivo y beneficioso para los alumnos. Sin embargo, cabría preguntarse si las actuales tareas van en consonancia con las demandas y objetivos del propio sistema educativo. Es decir, ¿es posible cambiar los deberes sin cambiar otros aspectos de la educación?

Macrodeberes o homelearning

En todo caso, la necesidad de un cambio más profundo no puede ser excusa para la inacción, puesto que, en las leyes referentes a las diferentes etapas educativas, vemos reflejadas interesantes competencias, como la digital, comunicativa, de conocimiento e interacción con el mundo físico o la competencia social, entre muchas otras, que ya podrían dar pie a un trabajo más práctico. Sin embargo, en muchos casos, estas competencias no abandonan el aula, no se aprovechan para la propuesta de unos deberes que posibiliten el desarrollo de tales destrezas.

Igual que en muchos aspectos metodológicos, son los profesores los que marcan la diferencia. Con su innovación y dedicación, pueden originar un cambio en esa monótona tendencia. Aunque, muchas veces, no tienen libertad para ello, pues hay una programación, un centro y un sistema que les impide moverse con una libertad total. Por eso, tanto para que se produzca un cambio en los deberes, como para que le acompañe el necesario cambio metodológico, se precisa una transformación de fondo, porque, sino, seguimos remendando una tela ya muy raída.

De todos modos, como decíamos, nunca se puede poner ese cambio de raíz como pretexto, de ahí que todo lo que se haga sea importante, repercutiendo, directamente en el presente y futuro de los estudiantes, que se pueden beneficiar ya de las modificaciones que se lleven a cabo, por pequeñas que sean.

Los deberes deben..

En este sentido, desde mi punto de vista, los deberes son importantes, necesarios e imprescindibles, pero necesitan un giro en su contenido e incluso en su forma, evolucionando hacia unos deberes más creativos e imaginativos. Un ejemplo de ello sería lo que se está haciendo en un pequeño colegio público de Australia, en el que se ha sustituido el término de homework por el de homelearning, un concepto en el que se incluyen las actividades que hace el alumno fuera del aula como parte de su aprendizaje, teniendo que justificar la consecución de las mismas. Es decir, consideran que los deberes no emanan únicamente de la clase y de las asignaturas concretas. Creo que en el fondo de su filosofía  se encuentra el hecho de que el ser humano siempre está aprendiendo, en su vida, independientemente de las actividades que esté realizando. Y, por ello, consideran que muchas tareas llevadas a cabo fuera del aula también deben entenderse como deberes y ser valoradas. Ese es, precisamente, el planteamiento que yo realizo al distinguir y acuñar los términos de macrodeberes y microdeberes, proporcionando ideas para su gestión e implantación en nuestro sistema educativo, adaptando la idea original australiana a nuestro contexto, dejando a un lado los antiguos deberes (microdeberes), para otorgar el papel protagonista a unos macrodeberes (homelearning) que toman en consideración todas las actividades que el alumno realiza fuera del aula, con su familia, amigos, en equipos o en solitario.

Por lo tanto, deberes sí, pero con una evolución, que debería darse también en el sistema y en la metodología, pero, mientras esto no suceda, los profesores nos podemos ir adelantando, como siempre, preparando a los alumnos para el mundo real y dándonos cuenta de que fuera del aula también se aprende.

Comentarios(4)

  • Muchas gracias, agradezco mucho los comentarios

  • Osvaldo Fidel Madero Nuñez

    Excelente artículo

  • Osvaldo Fidel Madero Nuñez

    Excelentes artículos

  • Augusto Najarro Rojas

    Los deberes que se dejan después de cada una de las sesiones en las diferentes materias por cada uno de los docentes es sumamente preocupante por la forma que se enfoca, no tienen razón de ser, es sumamente abstracto, no le ayuda, tampoco le sirve en el desarrollo como ser humano, porque se enfoca fuera del contexto socioeconómico. Artículo de opinión muy interesante.

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