¿Podemos concebir educación sin tecnología?
Lo hemos hecho durante muchos años: la tecnología es un fenómeno relativamente nuevo en la historia humana. Los romanos, los griegos, los egipcios, los fenicios… todos ellos educaron sin una tecnología tal y como la conocemos nosotros. Lo que sucede es que la tecnología ha facilitado la forma de educar.

¿En qué sentido?
La tecnología nos facilita la información, la comunicación y la forma de aprender. Cuando yo estudiaba, para buscar una información se debía ir a la biblioteca y hacer muchas consultas. Se perdía mucho tiempo haciendo la investigación mediante libros. Tampoco teníamos la oportunidad de interactuar tan fácilmente con científicos, ingenieros y personas que tienen información pertinente para lo que se está aprendiendo. Era impensable 40 años atrás.

¿Cómo mejoraría la educación actual?
Durante muchos años hemos enseñado a los alumnos lo que creíamos que debían aprender y, para ello, les hemos hecho memorizar una cantidad de información que no siempre necesitan recordar. ¿Cuándo fue la última vez que utilicé el Binomio de Newton para solucionar un problema? Tal vez cuando me hicieron aprenderlo.

Ya…
Debemos cambiar el método de enseñanza, hacer que la información que les proporcionamos sea relevante, pertinente y que les prepare para la vida que van a tener en el futuro. Ello implica también que los estudiantes deben aprender a colaborar. Eso es algo que normalmente no hacemos, porque en las escuelas se fomenta que se responda individualmente a lo que se les está enseñando.

El acceso a la información nos hace iguales. Sin embargo, el exceso de información se traduce en desinformación. ¿Cómo enseñamos a los estudiantes criterios para seleccionarla de manera adecuada?
Hoy se dice que los jóvenes son nativos digitales, pero lo cierto es que no saben qué hacer con la información. Debemos enseñarles a buscarla y proporcionarles ejercicios en los que reflexionen sobre cómo encontraron una información determinada, por qué creen que es relevante y hacer que lo discutan con sus compañeros. Tanto profesores como familias tienen que enseñar a los jóvenes a desarrollar criterios de discernimiento y evitar que se satisfagan con la primera respuesta que encuentran.

Sin embargo, no todos los países tienen el mismo acceso ni a la tecnología ni a la información: es la llamada brecha digital. ¿Cómo podemos reducirla?
Es un problema muy serio. Hay algunos países del Tercer Mundo, particularmente en África, en los que la brecha es abismal. Los organismos internacionales deben tener planes para esos países y acortar las diferencias. Si no, la brecha se va a hacer mucho más grande. También en estos países es muy importante proporcionar herramientas y criterios para enseñar a los estudiantes a buscar información.

Hablando ahora sobre investigación, ¿cuál es la clave para fomentarla en el aula?
En Estados Unidos, en los grados de educación intermedia, los niños pierden interés en la ciencia y en las matemáticas porque no quieren ser catalogados como nerds. Por ello, existen programas para que los niños se involucren en su estudio. Por ejemplo, en el Centro de Recursos Académicos de la NASA tenemos un programa en el que los estudiantes analizan fotografías de Marte y tienen la oportunidad de observar las razones geológicas por las cuales podría haber existido agua, con el objetivo de ayudar a los profesores a fomentar la investigación y la innovación en clase.

Desde su dilatada experiencia, ¿qué sistema educativo ha sabido implementar con mayor éxito el uso de las tecnologías en el aula?
Es difícil establecer quién lo hace mejor. En algunas zonas de Estados Unidos muchas escuelas tienen programas 1 por 1, donde cada alumno tiene una tableta o un portátil, y los niños están aprendiendo mucho. Pero son casos aislados. La forma en la que la tecnología sería utilizada es una forma invisible: la tecnología no es un fin, es simplemente un modo de llegar a un fin.

¿Cómo ve el futuro de la educación?
Cambiando constantemente hacia un horizonte donde los estudiantes sean el centro de la educación. Es necesario que la educación sea personalizada, ¡tenemos que lograrlo!

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Tiching

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