7 juegos de mesa para trabajar la educación emocional

Pensadores como Platón y Aristóteles ya daban importancia al juego como estrategia de aprendizaje, aunque no fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando empezaron a surgir las primeras teorías psicológicas sobre el juego (Piaget, Bruner, Vygostki, etc.). Todos estos autores llegan a la conclusión que el juego no beneficia únicamente al desarrollo cognitivo, sino también al afectivo, social, motriz… Sin embargo, sus estudios se aplicaban sólo en los primeros años de la educación.

dixit

Posteriormente, cuando el currículum se vuelve más exigente, las metodologías se transforman en clases magistrales para abordar más contenidos en menos tiempo: se hacen más serias, más aburridas, menos interesantes y motivadoras. Es gracias al nacimiento de las nuevas disciplinas como la neuroeducación que se demuestra que el juego es una herramienta muy efectiva y con muchos beneficios en todas las etapas educativas. “El juego es emoción, y sin emoción no hay aprendizaje”, como bien afirmaba Imma Marín en la entrevista que tuvimos el placer de realizarle.

Así pues, en este artículo hemos juntado la emoción y el juego y hemos seleccionado 7 juegos de mesa para trabajar las emociones. ¡Vamos a descubrirlos!

A partir de 3 años

  • EMO, el juego de las emociones: Este recurso es estupendo para trabajar las emociones con los más pequeños. Consiste en identificar las emociones mediante la imitación y, posteriormente, con la descripción de la imagen e incluso con la explicación de alguna vivencia.
  • Emötiö: Para empezar con los más pequeños puedes clasificar las cartas según las emociones y después preguntar a los alumnos cómo o cuándo se sienten de esa manera. A partir de los 5 años ya se pueden introducir los dados que marcarán la dinámica del juego. Los niños y niñas deberán interpretar, explicar, cantar, contar historias, etc. de la emoción que les haya tocado en la carta escogida.

A partir de 8 años

  • Dixit: Las reglas originales de este juego fomentan la expresión oral además de la creatividad. Pero, ¿y si lo adaptamos a la educación emocional? ¡Es sencillo! Las reglas serán las mismas, solamente consistirá en establecer una consigna muy específica con la cual se expliquen las imágenes a través del sentimiento o emoción que le produce al niño o niña y comentando el porqué de dicho sentimiento o emoción.
  • Ikonikus: Con este juego, la habilidad de la empatía es imprescindible para conocer cómo se sentirán los compañeros y compañeras en situaciones determinadas. Es importante no sólo reconocer las emociones en nosotros mismos, sino también saber identificarlas en los demás y actuar acorde a ellas.
  • Mundo Cruel: Este juego está pensado para trabajar la filosofía desde la práctica, y te permitirá reflexionar sobre los valores y las emociones que vivimos a nuestro alrededor en situaciones determinadas. Por ejemplo, ¿cómo nos sentiremos si vemos a un niño matar a una hormiga? o ¿qué sentimos cuando alguien se ríe de nosotros? Este tipo de preguntas nos permiten reflexionar acerca de los valores por los cuales nos regimos y las emociones que estas situaciones nos producen. Sin duda un juego ideal para trabajar con niños y niñas a partir de los 8 años.
  • Story Cubes: Con estos 9 dados puedes contar historias muy interesantes potenciando así la competencia lingüística, la improvisación y el humor con los alumnos. Es una pena que aún no dispongan de ninguna caja de dados con emociones, pero podemos crearla nosotros mismos, ¿no? Otra propuesta sería jugar en pequeños grupos y a partir de una emoción concreta. Así pues, el juego consistiría en relacionar el objeto del dado tirado al azar con una emoción. Por ejemplo: si se ha escogido la emoción de la alegría y en el dado ha salido el objeto de un gato, se explicaría un recuerdo feliz con un gato.

story cubes

A partir de 12 años

  • Quorum: ¡La educación emocional también se debe trabajar con los adolescentes! Es más, es una de las mejores etapas, ya que las emociones están a flor de piel: los jóvenes quieren encajar en los grupos de referencia, quieren gustar a los demás y por lo tanto se produce una crisis de identidad. Este juego les puede ayudar a encontrarse con ellos mismos y conocer a sus compañeros mediante el planteamiento de dilemas morales.

Los juegos de mesas están construidos con unas reglas y unas finalidades determinadas, pero si quieres trabajarlos en educación, sólo hace falta adaptarlos a las necesidades de tu grupo y echarle mucha creatividad e imaginación. ¡El resto consiste en disfrutar del aprendizaje mediante el juego! ¿Te apuntas a poner en práctica esta maravillosa experiencia en el aula?

¿Qué juegos has utilizado en el aula para promover el aprendizaje? ¡Comparte tus experiencias con el resto de la comunidad Tiching!

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Tiching

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