¿Por qué decidió ser profesor?
Me convertí en profesor casi por casualidad, ya que aunque mis padres estaban relacionados con la educación yo quería trabajar en la industria. Mi tutor de doctorado requería a todos sus alumnos que se sacaran el certificado de enseñanza. Por ello, tuve que dar clases en secundaria y me pareció divertido. Después encontré trabajo en los Países Bajos, concretamente en Philips. Al explicarle a mi padre mi nuevo empleo, me planteó la oportunidad de ir a EEUU a realizar un curso de postgrado sobre óptica. A Philips les pareció bien la idea y pude completar mi formación. Al finalizar el curso me ofrecieron una cátedra auxiliar, lo que me llevó, casi sin quererlo, a convertirme en profesor. Desde entonces ya llevo más de 35 años impartiendo docencia y me gusta enseñar para poder ayudar a los demás.

Usted ha revolucionado el modelo tradicional de enseñanza, ¿cómo se dio cuenta de que los alumnos no aprenden realmente con el método tradicional?
Cuando empecé como docente preparaba las clases como si estuviera impartiendo una conferencia, porque eso era lo que mis profesores me habían enseñado. Empecé con un curso de física en la carrera de medicina, una asignatura que nadie quería impartir. Entendí que mis alumnos estudiaban física por obligación, no porque quisieran aprender. Al cabo de seis años descubrí que mis alumnos en realidad no estaban aprendiendo, simplemente memorizaban. Una de mis alumnas me preguntó sobre cómo debía responder a las preguntas, si de acuerdo con lo que yo les había enseñado o con lo que ellos pensaban. Esta cuestión me hizo reflexionar, ¿no debería ser lo mismo? Comprendí que para los estudiantes una cosa son las clases y la otra la vida real, así que a partir de ese momento, me di cuenta que debía revisar por completo lo que estaba haciendo en el aula.

En su libro Peer Instruction, presenta un modelo innovador. ¿En qué consiste realmente este método?
Entiendo la educación como un proceso de dos pasos. El primero es la transferencia de información y, el segundo, es darle sentido a esta información para el alumno. En mis inicios como docente tan solo cubría el primer paso, y no dedicaba tiempo al segundo. Actualmente me salto la primera fase, ya que hago leer a los alumnos el libro antes de venir a clase y en el aula les propongo preguntas y posibles respuestas. Les dejo un tiempo para que cada uno piense y apunte la respuesta que considera más adecuada. Cuando esto sucede los estudiantes aportan respuestas diferentes y lo que hacemos es incentivar que debatan. Entre ellos intentan convencerse de que su respuesta es la correcta, hasta que entre todos, llegan a la conclusión acertada.

Una cosa es la teoría y otra la práctica. ¿Fue difícil para usted cambiar totalmente y empezar a dar las clases con su nuevo método?
Por supuesto que es un desafío, puesto que es un cambio del modelo al que los estudiantes no están acostumbrados. Para empezar, ellos siempre deben resolver sus trabajos después de las clases, pero en mi caso, lo hacen antes, ya que deben venir con el libro leído de casa. Otro reto del método es el de fomentar la confrontación de opiniones entre los alumnos y el hecho de darse cuenta que, en algunos casos, están equivocados. Ayudar a los estudiantes a entender este enfoque y motivarlos es algo fundamental.

¿El método puede aplicarse a cualquier materia?
Soy físico, y te hubiera contestado que no tengo idea de cómo implementarlo en materias que desconozco. Pero un día busqué referencias a mí libro en Google y me aparecieron 18.000 resultados que comentaban sobre su aplicación en disciplinas como astronomía o cálculo matemático. También me he encontrado con casos que me ha sorprendido muchísimo, como su utilización en asignaturas relacionadas con la Historia del Arte. Una compañera de Harvard me comentó que lo estaba usando en sus aulas, lo cual de entrada no entendí, ya que en el Arte, no existen respuestas exactas. Pero ella me explicó que lo aplicaba planteando cuestiones en que los estudiantes tienen que buscar evidencias para contextualizar en etapas históricas el trabajo de determinados artistas. Por tanto, ahora sí tengo la certeza de que cualquier tema que requiera de pensamiento crítico puede ser enseñado bajo este método, ya que su gran virtud es que promueve la reflexión en las aulas.

Actualmente también está innovando el modelo de evaluación ¿cree que la evolución de estos dos modelos deben ir de la mano?
Sí, puesto que si innovamos el modelo de enseñanza, pero luego seguimos evaluando de la manera tradicional, los alumnos van a seguir estudiando del libro y memorizando, por lo que  la evaluación del aprendizaje no será real. Es mucho más difícil cambiar el modelo de evaluación que el de enseñanza, ya que los profesores se resisten a ello. Sin embargo, pienso que es necesario, porque el modelo evaluativo actual no representa lo que se encuentran los alumnos en el mundo real. En un trabajo puedes acceder a cualquier información que necesites a través de Google, pero si lo haces en un examen todavía se considera que estás haciendo “trampa”.

¿Cómo plantea el nuevo modelo evaluativo?
Consiste en hacer una evaluación más real y aproximada a lo que se encontraran en el mundo profesional. Fomento los proyectos en grupo y que para resolverlos se pueda obtener información de muchas fuentes, porque es la dinámica con la que tendrán que actuar en el futuro. Tengo en cuenta la evaluación individualizada, pero como comentaba, intento que sea lo más parecido a la realidad de fuera de las aulas.

¿Cree que es importante que también los alumnos valoren a sus profesores?
Es importante saber si los estudiantes están satisfechos con sus profesores, pero no se debe utilizar como una medida para detectar la efectividad de una clase. Cuando yo impartía las clases como si fueran conferencias tenía unos muy buenos resultados, y cuando hice un cambio de metodología seguí obteniendo valoraciones positivas, a pesar de que ahora aprenden mucho más que antes. Por tanto, este tipo de evaluación valora más la personalidad del profesor, que lo que se transmite o el aprendizaje que se obtiene. La conclusión es que es importante, pero que no debe utilizarse como un único medidor de aprendizaje, ya que no es realmente representativo.

¿Ha recibido muchas críticas por impulsar estos modelos?
Siempre se reciben críticas pero, en general, he tenido mucha suerte porque yo nunca he pretendido obligar a los demás a hacer nada, yo solo he querido transmitir mi experiencia. Cuando escribí Peer Instruction tan solo aspiraba a aportar información para resolver un problema que yo había percibido en mi aula, pero no esperaba a que el método tuviera tanto seguimiento, su éxito me parece fascinante.

¿Piensa que las escuelas y las universidades deben ser la cuna del pensamiento crítico?
Si no lo fomentan, ¿dónde está la razón y el pensamiento? Vivimos en un mundo donde, desafortunadamente, la gente parece que piensa menos. Estamos rodeados de fake news por lo cual es más necesario que nunca tener la capacidad de pensar críticamente y discernir entre lo que es real y lo que no. Es vital que fomentemos el pensamiento crítico entre las personas, y esta habilidad debe empezar a desarrollarse desde la escuela infantil hasta la universidad.

Por último, usted es profesor universitario ¿pero cree que esta innovación en cuanto a metodología debería extenderse a la educación básica?
En educación infantil, las maestras no dan clases como si estuvieran impartiendo una conferencia, ya que sería imposible captar la atención de los niños. En esta etapa, los más pequeños aprenden haciendo y experimentando. Por lo tanto, en una clase de infantil ya podemos observar que se está aplicando esta metodología, ya que los profesores enseñan mediante preguntas. Hemos nacido para aprender cosas, por eso los niños no paran de preguntar ya que quieren entenderlo todo. Desafortunadamente a medida que vamos creciendo vamos perdiendo esta motivación para descubrir y nos centramos en resolver de la mejor manera cómo responder las preguntas de un examen. Deberíamos mantener viva esa curiosidad a lo largo de la vida, y la única manera de lograrlo es que desde los centros educativos lo fomentemos, haciendo preguntas y dando información.


Si te ha gustado la entrevista a Eric Mazur, no te pierdas la de Robert Swartz: “Todos los estudiantes pueden ser grandes pensadores”.

Acerca del autor

Tiching

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Comentarios(4)

  • Es sin duda el artículo que más me ha gustado sobre este tema

  • Carlos Alberto

    Me gusta mucho esta iniciativa, gracias

  • JULIO FABIAN BASOALTO

    Es que la verdad a los gobernantes populistas no les interesa para nada el pensamiento crítico y reflexivo, es un arma letal “PENSAR”

  • Orlando Alfredo Escalante

    Excelente. Cuando estaba en actividad y enseñaba en una escuela agrotecnica ahora veo que ya estaba usando ésta metodología o parecida a ella. En educación técnica o en mí caso educación agrotecnica creo que es lo mejor. Estimo que actualmente debe ser mejor con toda la tecnología a disposición.

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