Cuéntenos quién es Raquel Gu y cómo llega a ser ilustradora. 
Soy ilustradora, humorista gráfica y también autora de álbumes ilustrados infantiles, pero también trabajo como traductora. Estudié Filología Inglesa en la Universidad de Barcelona, un posgrado en Literatura Poscolonial Inglesa y un doctorado sobre Cultura Inglesa que interrumpí cuando empecé a trabajar en el mundo editorial.  Me gusta decir que, en el fondo, prácticamente todo lo que hago es ‘traducción’: traduzco ideas en imágenes e historias y también traduzco libros de una lengua a otra. Y llegué a ser ilustradora porque dibujar siempre ha sido lo que más me gusta, y porque la vida me llevó por este camino, pese a que lo que estudié tenía poco que ver con la ilustración.

¿Cuáles son en su opinión las bondades de los libros ilustrados? 
En mi opinión los libros ilustrados tienen vida. Completan los contenidos, la narración, con el apoyo que brindan las imágenes. 

Ilustrar un texto o un libro es un proceso complejo. ¿Qué se debe tener en cuenta? 
Para mí lo más importante es ser clara y concisa, empaparse bien del texto, conocer todos sus recovecos, familiarizarse con él hasta el punto de sentirlo un poco “tuyo” para poder “traducirlo” en imágenes que lo enriquezcan todavía más-

¿Qué diferencias hay entre dibujar para adultos y para niños? 
Diría que no muchas… En las ilustraciones infantiles quizá la gente está acostumbrada a ver colores más vivos, dibujos de línea más sencilla, pero eso no siempre es así, y no siempre ha sido así. Las ilustraciones más adultas pueden ser más conceptuales, pero no por ello escapan al interés de los más pequeños ni tienen por qué prescindir de elementos juguetones, por así decirlo.

Uno de sus últimos trabajos es la ilustración de Guía genial para una chica como tú. ¿Qué le motivó a implicarse en este proyecto?
Principalmente lo que me motivó es que lo considero un libro muy necesario, porque habla de una manera muy clara y muy cercana sobre los primeros grandes cambios que experimentan las niñas, y estos cambios suelen llegar en un momento que las pilla prácticamente por sorpresa, porque todavía son niñas. No han vivido nada igual. La mayoría se sienten bastante perdidas, y el entorno mediático las ayuda poco: más bien las empuja a construirse como prototipos irreales de “mini-mujeres”, situándolas en un plano el que no están cómodas pero que creen que deben aceptar por “imperativo estético y social”, por decirlo así. Estoy convencida de que un libro así puede ser muy útil para ellas, y también para sus familiares. Y espero que lo sea.

La pubertad es una etapa con muchas dudas, cambios de humor, cambios físicos, ¿cómo ha enfrentado el objetivo de reflejar el universo de las preadolescentes en imágenes? 
La verdad es que lo he enfrentado con alegría, con optimismo, con la intención de hacer algo divertido, pero también con rigor, fijándome en las preadolescentes que conozco, preguntando a amigas que tienen hijas de esa edad y a amistades que trabajan en educación primaria.

El humor no falta en los dibujos, ¿por qué cree que es importante tratar esta etapa también desde el humor? 
El humor es indispensable para la vida y un ingrediente que siempre está presente en mis dibujos, en mayor o menor grado. Como dijo Nuria Pompeia, pionera del humor gráfico en nuestro país, “con humor se dicen las cosas de una forma más civilizada”. El humor quita hierro, hace que aprendamos también a reírnos de nosotros mismos y en esta etapa de la vida, en la preadolescencia, es muy importante cultivar el humor.

Usted también se dedica al humor gráfico. ¿Qué se puede conseguir con el humor gráfico? ¿Sigue siendo un territorio principalmente masculino? Con el humor gráfico se pueden conseguir muchas cosas, porque, aunque se llame ‘humor’ no solo nos tiene que hacer reír. El humor gráfico también nos invita a pensar, a enfadarnos, a reflexionar… Es una herramienta muy potente, muy directa. 
Sobre si sigue siendo un territorio principalmente masculino, diría que cada vez menos. Son muchas las autoras que se dedican al humor gráfico y que empiezan a tener una visibilidad más que notable: Flavita Banana, Anabelén Rivero, Mamen Moreu, Pocholadas, Maribel Carod, Atxe… Las redes sociales han ayudado mucho en este sentido.

En los últimos años, el cómic ha entrado en las aulas. ¿Qué beneficios cree que tiene el cómic como recurso educativo? 
Creo que el cómic es un recurso educativo muy valioso. Puede ser muy útil en asignaturas humanísticas y también en asignaturas científicas. Su estilo narrativo permite contar las cosas de otra manera, y considero que obras como Maus, de Art Spiegelman, o Paracuellos, de Carlos Giménez, son buenos complementos para aprender historia a partir de los 13 o 14 años. ¡Además, fomenta la lectura! Recientemente se ha publicado un libro muy interesante titulado Memoria y viñetas, que introduce el cómic como medio para descubrir la historia y contiene 12 propuestas didácticas para el aula. Por otro lado, yo misma me encuentro ahora trabajando en un cómic sobre científicas del pasado y del presente con la Universidad de Sevilla que estará disponible en línea para escuelas e institutos el año que viene.

No nos olvidamos de Mati y sus mateaventuras, otra de sus creaciones, una valiente que explica las matemáticas para todos los públicos. ¿Por qué cree que ha tenido tanto éxito? 
Creo que el éxito de Mati y sus mateaventuras se debe principalmente a las grandes dotes de divulgadora que tiene Clara Grima, que es única explicando Matemáticas. Consigue que te gusten (aunque sea solo un poco) si nunca te habían gustado, y que te parezcan interesantes y menos complicadas de lo que nos las han pintado siempre. Y hablo por experiencia propia, mi relación con las matemáticas siempre había sido pésima, y desde que conozco a Clara me parecen súper interesantes. ¡Ojalá hubiera tenido una profesora como ella! Por otro lado, las ilustraciones y los personajes son como la guinda del pastel, realzan el humor que también está presente en los textos de Clara, personalizan la historia y dan un aspecto muy ameno y divertido al conjunto.

Como ilustradora que hace programas de radio, ¿se atreve a describir sus ilustraciones en una palabra? 
Me gusta decir que son “limpias”; de trazo limpio, quiero decir.

¿Qué es lo que nunca faltará en una ilustración de Raquel Gu? 
Iba a decir que el humor, pero la verdad es que también he tratado temas muy tristes donde el humor apenas se atreve a asomar la patita. Lo que sí que intento que nunca falte en mis ilustraciones es el rigor. Y lo que tampoco nunca faltará en mis ilustraciones serán los guiños; guiños a alguien o a algo, un elemento que busque la complicidad del lector.

Sabemos que el segundo libro de esta serie ChicaGenial será sobre el desarrollo emocional y del carácter en la pubertad. Siendo las emociones y el carácter conceptos más abstractos que el cuerpo físico, ¿cómo enfrenta la ilustración de este nuevo libro?
Igual que en el anterior, con muchas ganas y con alegría por poder tratar una temática así. Además, me apetece especialmente porque me va a permitir jugar mucho más con las metáforas a nivel gráfico.


Si te ha gustado la entrevista a Raquel Gu, no te pierdas la de Román García: “La ilustración científica debe transmitir el conocimiento con rigurosidad”.

Acerca del autor

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