Háblenos del Clos Lieu
Consiste en un espacio rodeado de 4 paredes y que introduce a la persona en una situación totalmente nueva, ya que está cerrado completamente al exterior para dejarla en total seguridad y evitar distracciones. En este lugar, nada acompaña a la persona, no tiene que traer nada del exterior, todo lo que necesita está disponible en este espacio. Es una manera de promover la concentración sobre uno mismo.

¿Podría ponernos un ejemplo de juego que se realice en este espacio?
El papel de cada persona está colgado en la pared y el juego consiste en ir a la mesa, mojar un pincel, y dirigirse hacia el folio y producir una “huella”. Una huella sin inquietud, sin preguntar cuál es el efecto que va a producir, sin que nadie se sienta obligado a explicar lo que hace. Esto es lo que caracteriza lo que se llama el Juego de pintar, que es totalmente diferente al arte de pintar.

¿Cuál es la diferencia?
El arte de pintar es producir una obra que va a ser observada por otros. Por lo tanto, la obra de arte sirve para comunicar, para transmitir algo: hay un remitente y unos receptores. Aquí no es así, un juego consiste en vivir una aventura y no hay nunca un producto. Es la diferencia entre el juego y el trabajo productivo.

¿Hacia qué público va dirigido esta iniciativa que propone?
En Clos Lieu cada semana vienen personas de todas las edades, desde los niños de 3 años hasta más mayores de 60. No hay ninguna diferencia, se trata de jugar juntos. Para mí, estas categorías (niños, adolescentes, adultos) no existen, de la misma manera que no hay gente considerada normal y otra considerada anormal.

Entonces hace un grupo mixto, sin importar la edad, el entorno social, o la educación, ¿no?
Para mí el origen no tiene importancia. No importa de dónde viene la persona, sino a dónde va gracias al Juego de pintar, lo que desarrolla con él. Para llevar a cabo este juego no es necesario disponer de ninguna aptitud concreta. Cada ser humano posee una necesidad de expresión y la capacidad de expresarse. Tenemos que partir de esta idea y no encasillar a la gente en categorías.

¿Se trata de dibujo libre?
Nunca hablo de “dibujo libre”, ya que supone que podría haber otro. No se trata de un dibujo, se trata de “trazar huellas” que pertenecen a un código universal que se llama la Formulación. Hay que dar un nombre específico a esta manifestación para diferenciarla justamente del dibujo que sirve para mostrar algo, para comunicar.

¿Puede explicarnos más específicamente qué es la Formulación?
La Formulación es un código universal que utilizan los niños en las representaciones de sus huellas. He constatado que son siempre los mismos elementos que aparecen en todos los niños. No son cualquier figura, no hay ninguna fantasía, ni imaginación. Pensamos que funcionan así, pero en absoluto. Fue en 1950 cuando me pregunté si todos los niños reproducían las mismas formas y figuras y si éstas podrían estar en relación con su entorno, su manera de ser o con lo que ven a su alrededor.

¿Y cuál fue su conclusión?
La primera pregunta que me hice fue que cómo podía ser que todos los niños dibujaran un techo triangular encima de una pared cuadrada para representar una casa, pero en cambio ninguno de ellos viviera en una casa así. Ninguno ha visto un hogar así y, sin embargo, todos (franceses, americanos, españoles, italianos, alemanes…) lo dibujan de la misma manera. Mi primera deducción fue que aunque vienen de diferentes países, todos tienen un modo de vivir similar, una cultura similar.

¿Resultó ser una conclusión válida también para otras culturas?
He ido por todo el mundo, buscando estilos de vida diferentes, en los desiertos, en la Pampa, en el norte de los Andes… y he encontrado poblaciones que no estaban escolarizadas, a las que no se les había facilitado imágenes. El resultado es que reprodujeron, exactamente, las mismas formas, las mismas casas que los niños que recibía en París. No reproducen algo que han visto, sino algo que tienen dentro de sí mismos. Con lo cual he llegado a la conclusión que existen un código universal al que he llamado Formulación.  

Entonces, ¿pintan sin el objetivo de representar nada en concreto?
Existe una primera fase de evolución donde el niño hace figuras que no representan nada. Es decir, que no nacen de la intención de reproducir cosas, ya que esta intención llega más tarde. En esa primera fase el niño no reproduce algo que ha visto, sino que es algo que tiene en él, lo que yo he llamado la memoria orgánica. De hecho, recientemente la neurociencia han revelado la existencia de un tipo de memoria celular que coincide con esta definición, que registra lo que escapa al razonamiento y que es realmente la memorización original de cada ser humano.

¿Eso significa que no podemos interpretar las producciones de los niños, ni identificar algunos aspectos más introspectivos como indican otras teorías sobre el dibujo?
Exacto. Hay que guardarse de interpretar la huella, eso es una gran tragedia. Hay personas que pretenden saber leer en los dibujos del niño y determinar su carácter, sus problemas, etc. Pero no se trata en absoluto de eso.

¿Qué rol desarrolla entonces el docente en el Juego de pintar?
No existe la figura de profesor, sino la de “servidor” del Juego de pintar. Ser un servidor es diferente de ser un dirigente o un profesor, ya que no se trata de transmitir la sabiduría a los alumnos, sino de estimular y permitir que cada uno sea uno mismo y promover la espontaneidad.

Podríamos decir entonces que las personas que practican el Juego de pintar, descubren su espontaneidad, ¿no?
Sí, pero nunca se puede considerar esta práctica como una terapia. Hay que guardarse de comparar el Juego de pintar con una intención terapéutica porque una terapia es la solicitud de una persona que busca algo y el terapeuta propone una solución. No es en absoluto así. Aquí no hay ninguna espera, no hay propuesta, es otra cosa. Por eso el Juego de pintar es preventivo a una terapia: un niño que vive el Juego de pintar ya no necesita una terapia.

Teniendo en cuenta lo dicho hasta ahora, ¿qué piensa sobre la educación plástica?
En el aula no hay que enseñar a dibujar, hay que dejar de practicar plástica. La educación artística paraliza a los niños. Los docentes tienen que saber que cada vez que se instruye al niño, se destruye su espontaneidad y si queremos que el niño sea un ser equilibrado hay que proteger esta espontaneidad. Es absolutamente vital, es necesario.

¿Y se podría incluir esta teoría en la educación formal?
No. El Juego de pintar no se hace en cualquier lugar, no se puede practicar a la escuela en el ámbito de una clase. Hay que crear un lugar específico y hay que jugar un papel particular, no se puede improvisar. No hay que aplicarlas en la escuela, hay que tenerlas en cuenta y usarlas para transformar el comportamiento del adulto hacia el niño, ya sea en casa, en la calle, en la escuela… dondequiera que se produzca esta interacción.

¿En qué aspecto propone modificar ese comportamiento?
El adulto no es superior al niño, es sólo más experimentado que el niño. Una persona que ha vivido el Juego de pintar ya no puede instruir a los demás, no puede ser un docente como ha sido el caso hasta ahora. He encontrado mucha gente que trabaja en la escuela y a los que el descubrimiento del Juego de pintar y la Formulación ha transformado su relación con los niños.

¿Por qué es tan prioritario para usted difundir la Formulación?
La gente tiene que aprender la existencia de la Formulación para poderla reconocer y respetar, para no hacer nada en contra de esta manifestación natural. Si hemos actuado en contra de la espontaneidad es por ignorancia, no por maldad. No se han destruido las facultades de jugar del niño con el objetivo de perjudicarlo, sino por desconocimiento de la existencia del Juego de pintar, que cambia por completo la actitud hacia el niño. Mi deseo es dar a conocer la Formulación y hacer que los niños vuelvan a ser niños, que sean seres capaces de jugar sin segundas intenciones, sin producir algo, sin especular sobre el recibimiento de lo que han producido…

Acerca del autor

Tiching

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Comentarios(3)

  • Sin duda motivar a los alumnas y alumnas para que creen es una tarea difícil y aunque tediosa gratificante. En cuanto a acciones preprogramadas como dibujar el techo de una casa triangularmente, es algo que en caso de ser negativo (racismo, separación etc.) habría que erradicarlo a las primeras de cambio. Hay que filtrar con cuidado.

  • Débora Weisvein

    Muy interesante nota. Con frecuencia en la institución escolar el mismo sistema espera del docente de arte que estimule a sus alumnos a obtener “productos”o “producciones’ que den cuenta de los procesos vividos en clase. Estoy más de acuerdo con el estímulo de la creatividad y de la espontaneidad en los niños, mi postura pedagógica me lleva a inculcarles desde mi propia actitud el amor por el arte como lenguaje.,y la posibilidad de expresión de sus pulsiones , deseos o inquietudes.
    Ojalá se difundiera más la postura de este pensador.

  • coromoto díaz

    Creo que siempre va a haber “un producto ” , de algo que se realizó , entiendo que la diferencia es que eseo que resulta no es para agradar o desagradar a nadie , ni con alguna intensión , solo un hecho espontáneo . así mismo creo que es igual cuando una persona se expresa creativamente en cualquier actividad , sin esperar nada , solamente sacar lo que lleva dentro de su imaginción , aunque creo que va a tener influencia de lo que ya conoce .muy interesante esta teoría

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