Los tres pilares de la educación en Taiwán

  • Por Ingrid Mosquera Gende
  • Opinión

Ingrid Mosquera Gende

Profesora adjunta en la Universidad Internacional de La Rioja. Dpto. Inglés. Facultad de Educación. Doctora en filología inglesa. DEA en Psicología de la Educación. Postgrados en Alteraciones de la Audición y el Lenguaje y en Estrategias de Aprendizaje. Máster en Docencia Universitaria.

Taiwán es una pequeña isla asiática, con más de 23 millones de habitantes, siendo, por tanto, una de las naciones con más densidad de población del planeta. En menos de medio siglo ha pasado de ser un país exportador de fruta autóctona a convertirse en la tercera potencia mundial a nivel tecnológico. Añadido a lo anterior, es uno de los lugares con menos inseguridad ciudadana y con las calles más limpias.

Como sabemos por últimos informes internacionales, como PISA, su educación también se encuentra en los primeros puestos de los rankings educativos. En ese sentido, suele ser comparado con sus exitosos vecinos asiáticos, como Japón, Hong Kong o Singapur. Podemos decir, sin duda, que comparte tanto aspectos positivos como negativos con ellos, aunque siempre con su propia marca personal.

Post sobre la educación en Taiwán

En 2014 la educación en Taiwán pasó a ser obligatoria durante doce años, anteriormente eran nueve, encontrándose dividida en cuatro etapas bien definidas: la etapa Preescolar (3-6 años), no obligatoria, y las tres etapas obligatorias de Primaria (6-12 años), Secundaria Básica (12-15 años) y Secundaria Superior (15-18 años), reguladas por el Ministerio de Educación. Como posible continuación a esos estudios,  existe una amplia oferta vocacional o universitaria, con más de 160 universidades para elegir. Todo ello ha conducido a una tasa de alfabetización superior al 98% de la población. Al contrario de lo que sucede en otros países asiáticos, el idioma de la educación es el mandarín, no es el inglés, del que no tienen un nivel excesivamente alto.

La educación en Taiwán cuenta con tres pilares fundamentales: la disciplina, la tradición y el deporte.

La controvertida disciplina

En cuanto a la disciplina, los alumnos limpian sus propias aulas y tienen un gran respeto por sus profesores, tanto ellos como sus padres, siendo una profesión, la de docente, prestigiosa y bien remunerada. Los estudiantes son muy metódicos trabajando en el aula y estudiando fuera de ella. Casi todos los centros cuentan con uniforme y los jóvenes siempre hacen sus numerosos deberes, acudiendo a academias y durmiendo poco. Si el niño falta a clase, los padres pueden llegar a ser penalizados judicialmente.

De lo anterior, no resulta difícil extraer que el estrés y la ansiedad forman parte intrínseca de un sistema en el que los exámenes son parte fundamental. La memorización sobresale como pieza básica necesaria, sin que parezcan tener cabida otras competencias, como el pensamiento crítico, la lectura, la creatividad o las habilidades sociales, dando prioridad a actividades y materias similares a las que se podrían encontrar en esas pruebas internacionales en las que destacan, tanto en matemáticas como en  ciencias, pero no en comprensión lectora.

Una aparente excesiva presión que corroboran los propios alumnos, hablando, por ejemplo, de cómo las clases de verano no son obligatorias, pero, de facto, todos van, puesto que, en caso contrario, se les pregunta por qué no se han apuntado e, incluso, si sus padres están al corriente de ello. Al final, tienen más de 300 días de clase al año. Todo enfocado a la posibilidad de acceder a una buena Universidad y, por lo tanto, entienden, a un buen trabajo y una buena vida, repercutiendo, también, en el prestigio de las propias escuelas:

La tradición asiática

La limpieza en las calles, el respeto por la naturaleza y por los mayores, así como por las tradiciones, son parte fundamental de la sociedad: cortesía, orden y civismo. La moralidad es básica en la escuela, pero también en la familia. Es un valor que se cultiva desde el nacimiento. En este sentido, pese a haber dicho que la educación se centra en ciertas disciplinas, no es menos cierto que existe una búsqueda de la armonía mental propia de las culturas asiáticas, y que permite desarrollar aptitudes artísticas.

El deporte como base imprescindible

El tercer pilar a destacar es el deporte, ya que se considera que si el cuerpo está sano, esto beneficiará el desarrollo psicomotriz de los pequeños. Igualmente, mediante la actividad física se mejora la salud, se evita el sedentarismo y se forja el carácter, a través de todas las competencias involucradas en la práctica deportiva. Así, para poder graduarse en Educación Secundaria o en una Universidad, los estudiantes tienen que dominar algún deporte y todos los centros deben contar con una pista de atletismo de, al menos, cuatro calles.

Post sobre la educación en Taiwán

El secreto de su éxito

Además de un claro enfoque hacia las pruebas internacionales, no se puede obviar el hecho de que Taiwán invierte un 15% de su presupuesto en educación, teniéndola, por lo tanto, como base del desarrollo del país.

Añadido a ello, destaca su interés por atraer a estudiantes extranjeros, mejorando su imagen y su competitividad. En términos de educación técnica y vocacional, se sitúan entre los cuatro primeros del mundo, junto con Australia, Alemania y Japón. Taiwán destaca en la formación de personal altamente calificado e investigadores, apostando por una educación integral.

Para la reflexión

Con todo ello, como en ocasiones anteriores, dejamos algunas preguntas para la reflexión:

  • ¿Es PISA un referente válido para la calidad educativa? ¿debemos medir el sistema educativo de un país tomándolo como referencia? En caso contrario, ¿cómo podemos medir la calidad educativa de un modo objetivo? ¿o no es posible?
  • ¿Se debería tener en cuenta en esos informes la felicidad de los niños? ¿se debería tener en cuenta su motivación, creatividad o ganas de ir a clase? ¿se deberían medir otro tipo de competencias? ¿se pueden medir aspectos emocionales?
  • ¿Se deben anteponer los resultados PISA y el prestigio de un país al bienestar mental y a la calidad de vida de los estudiantes? ¿se podría considerar que en algunos países se priva a los niños de parte de su infancia y se les somete a una presión innecesaria?
  • Por otro lado, ¿dónde ha quedado la disciplina en nuestro sistema educativo?
  • ¿Dónde ha quedado el prestigio de la profesión docente en nuestra sociedad? ¿y el respeto de los más jóvenes, se cultiva fuera de las aulas? ¿se educa en valores?
  • ¿Está suficientemente valorado el deporte y la actividad física en nuestro sistema educativo? ¿y en la sociedad en general?
  • ¿Deberíamos hacer girar nuestro sistema alrededor de las pruebas de los rankings educativos para tener más prestigio internacional, como parecen hacer otros países? ¿o deberíamos encontrar ese prestigio por otros cauces?

Es posible que el sistema taiwanés tenga más sombras que luces, pero siempre podemos aprender algo, porque ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. En todo caso, debemos recordar que en el ámbito educativo estamos tratando con personas en formación y desarrollo, con niños, adolescentes y jóvenes adultos, quizás deberíamos dejar de hacer tantos rankings y poner nuestro foco en otros aspectos, solo quizás.

Comentarios(3)

  • En mi país vivimos siego en educación a pesar de tener dos lindos ojos que sabiendo leer no leemos solo copiamos y no investigamos teniendo una rica cultura , tradición somos un país alineado

  • Excelente articulo, es muy interesante como son las costumbres oxidantales, sigue así

  • Milagritos Salas Asencios

    Agradeciendo la presentación de la doctora Mosquera por el artículo. Esto me hace reflexionar que el valorar la cultura, costumbres y tradiciones haciendo real lo que aprenden con lo que hacen en un sistema educativo evidencia el desarrollo de un país . Y me hace pensar por qué en otros países (como el mío por ejemplo:Perú) con tradición y cultura seguimos en busca de una educación de calidad para todos. “Hay hermanos mucho por hacer” decía nuestro poeta César Vallejo y los maestros estamos allí.
    Saludos

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